Sangre de Baco

Aparece un pecio en buen estado de conservación frente a las costas de Cataluña

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Luis Manuel López | Noticia | 10/11/2016 - 10:17Comenta

Arqueólogo subacuático durante una inmersión

Las aguas de la costa catalana fueron durante milenios un camino transitado por innumerables navegantes de diversos pueblos que comerciaban con sus mercancías entre el sur de la Galia, la península Itálica, el norte de África y las tierras de Hispania. Los barcos que surcaban estas aguas iban cargados de aceite, cereales, productos de lujo y otros alimentos, como el célebre garum producido en la Bética. La mayor parte de estos barcos llegaban a puerto sanos y salvos, pero algunos acababan en el fondo del Mediterráneo, víctimas de las tormentas o los fallos de cálculo de sus pilotos. Gracias a estos barcos hundidos, los arqueólogos subacuáticos han podido recuperar una gran cantidad de información acerca de las antiguas vías comerciales y los productos que se intercambiaban entre unas regiones y otras.

La pasada semana salió a la luz la noticia de la aparición de un magnífico pecio en buen estado de conservación frente a las costas de Cataluña, en las islas de Formigues. El barco estaba totalmente cubierto de arena y ha sido descubierto por los arqueólogos del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, una de las instituciones punteras de Europa en el campo de la exploración del patrimonio sumergido. La nave, que no ha sido explorada aún en su totalidad, iba cargada con miles de ánforas, posiblemente procedentes de la actual Andalucía, que estaban cargadas de garum, la preciada salsa realizada con una compleja mezcla de pescados en salazón que se convirtió en un manjar en los platos más refinados de Roma. La mayor parte de las ánforas están selladas y en buen estado de conservación, por lo que los especialistas podrán estudiar su contenido una vez hallan sido extraídas y transportadas hasta un laboratorio.

Los arqueólogos del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña confían en poder comenzar las excavaciones el próximo año en cuanto la climatología lo permita. Para ello, cuentan con un equipo formado por una veintena de submarinistas que harán varias inmersiones cortas al día para ir descubriendo los secretos del pecio y sacando a la superficie las piezas que sean susceptibles de ser extraídas sin riesgo de daño. El principal problema al que se enfrentan los arqueólogos profesionales en estos casos es la posible aparición de expoliadores y buzos aficionados en busca de piezas para coleccionar o vender en el mercado negro. Por este motivo, se muestran cautos a la hora de ofrecer información exacta acerca del paradero de los pecios, ya que en alta mar resulta muy difícil establecer una vigilancia estricta durante todo el año. A pesar de estas dificultades, los arqueólogos se muestran optimistas con las posibilidades del pecio hallado en Formigues, ya que afirman que es uno de los más grandes que han aparecido en esta región y puede deparar una gran cantidad de sorpresas.

Fuente: El Periódico

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