Dos mil años atrás a través del paladar con Römerlein Express

Nacho Ataz | Artículo | 26/01/2015 - 17:00Comenta

Sagitario trayéndonos liebre asada, Leo preñado de jugosos higos chumbos, y un Aries rebosante de tiernos garbanzos. ¿A quién no se le abre el apetito cuando Encolpio describe la espléndida cena de Trimalción? ¿Pero quién puede dejar de salivar al pensar en los elegantes atrios como escenarios de pomposos festines armonizados con ampuloso technicolor literario? O, si acaso, ¿quién en este mundo no ha soñado con enrollarse una sábana al cuerpo, coger una flauta y salir en busca de pastos verdes? ¿Fantasías?

Hay, al menos, dos formas de acercarse a los textos clásicos: desde una perspectiva histórica, filológica, en fín, científica; y, también, desde la visión visceral e inmediata del lector amante y embebido. Aquí hablaremos desde y sobre esta segunda óptica.
La cultura grecolatina a través de su literatura, debido a su lejanía en el tiempo, lo fragmentario de sus certidumbres o, tal vez, la ambigüedad ética que destila en ocasiones, no siempre nos la llegamos a creer. Así, en nuestra memoria no ocupan el mismo lugar las muertes de Benedetti, Dantón, Cicerón o Sócrates. Y es que la cercanía histórica viene acompañada de veracidad, y ésta de realismo. Por su parte, cuanto más lejos nos quedan los propósitos, los hechos, los contextos... más inciertos resultan, más difícil de comprender y, con esto, más peligrosamente se cierne sobre ellos el tizne nebuloso de la leyenda. De un modo u otro, el contexto cultural que reflejan las obras romanas es algo que, en nuestra concepción, está menos cerca de la realidad de lo que fue, una vez.

Una consideración distinta merecen los arqueólogos, cuya visión no procede exclusivamente de los testimonios escritos, sino que pueden ---y lo hacen--- tocar, palpar y estrujar cuanto usaron aquellos protagonistas legendarios. La arqueóloga alemana Annette Böhm no ha podido resistir más la asfixia de descubrir vestigios de un pasado vivo sin poder reproducir lo que tantos frescos, tantas estatuas y mosaicos le contaban de primera mano.

¡Los antiguos romanos sí sabían disfrutar de la vida! ---se admira la arqueóloga desde su página web, Römerlein Express---. Horas y horas dados todos al banquete; degustación de exóticas recetas: lenguas de ruiseñor, flamencos al vapor, y otros cientos de exquisiteces; luego, arrellanados sobre blandos cojines llamaban pasar a bailarinas y actores. ¡Oh, dulce vivir, despertemos tus años de dorado gobierno! ---Y con esto en mente, Böhm decidió entregarse a la arqueología experimental.

RecetaApicioPescadoSalado

Hemos traducido (libremente), para los lectores de Portal Clásico, la entrevista que la web (L.I.S.A.) de la Fundación Gerda Henkel, sita en Düsseldorf, de promoción de la investigación en el ámbito de la historia, realizó a la Dra. Annette Böhm:

L.I.S.A.: Usted se doctoró tras escribir una tesis sobre los arcos conmemorativos de la Galia Narbonense. Y hoy en día se dedica a coordinar Römerlein Express. ¿Podría explicarnos qué es exactamente Römerlein Express?

A. Böhm: A través de mi empresa, Römerlein Express, pongo a disposición de la gente un auténtico mercadillo romano y todo lo necesario para reproducir una fiesta propia de la Antigua Roma. Además, alquilo imitaciones del vestuario típico y vajilla romana, y también vendo ingredientes propios de su cocina.
Pero no soy la única; también una amiga mía, a la que conocí cuando estaba trabajando en mi tesis, en el sur de Francia, allá por 1992, ha dedicado su vida a la cocina romana; tiene un restaurante romano en el yacimiento arqueológico de Glanum, y comercia con salsas y recetas romanas que vende bajo la marca de Taberna Romana. Aún charlamos con cierta regularidad.

L.I.S.A.: ¿Cómo se le ocurrió la idea de montar fiestas romanas, cursos de cocina, reproducir sus vestimentas y demás? ¿y qué tipo de personas pertenecen a su círculo de clientes?

A. Böhm: La idea surgió en 2007, durante la preparación de una exposición sobre Constantino en la ciudad de Trier (Tréveris). En aquella época, con la idea de que los vecinos de la localidad interesados pudieran conocer un poco más acerca de la cocina y la gastronomía romanas, la Organización Moselland Touristik me pidió que preparara cursos introductorios sobre el tema; y para contextualizar la parte teórica me solicitaron algo de vestuario. No tardé mucho en reunir una colección importante de prendas de vestir; y ahora las alquilo desde mi tienda online por toda Alemania y países colindantes. Por lo demás, en los últimos años hemos podido ver crecer notablemente la demanda de prendas de vestir, especialmente en 2009, el Año de Varo (Publio Quintilio Varo), cuando en muchos sitios celebraron su dosmilésimo aniversario.

L.I.S.A.: ¿Cómo nos ha llegado el vestuario y la gastronomía romanas? ¿Cuáles son los pilares sobre los que se apoya usted para sus reproducciones?

A. Böhm: La mayoría de las recetas se encuentran en el libro de cocina de Apicio, que data en su mayor parte del siglo I d.C.. También me baso en los manuales sobre agricultura de Catón el Viejo y Columela; y a veces hasta he cogido algunas ideas de las fuentes literarias: De hecho, un queso a las finas hierbas que me solicitan con bastante frecuencia procede de una receta que extraje de un poema pastoril escrito en la época de Virgilio. Para poder transmitir un panorama lo más completo y palpable posible de la gastronomía romana en mis cursos, también presento los descubrimientos que al respecto nos brinda la arqueología, como representaciones de cocinas romanas, ingredientes, ilustraciones y descripciones de los banquetes de la Antigüedad, etc. Por su parte, los diseños para las prendas que confecciono los desarrollo a partir de las estatuas y los frescos que tenemos a nuestro alcance.

L.I.S.A.: De todos los eventos que ha tenido que organizar hasta ahora, ¿cuál le ha parecido el más original?

A. Böhm: Mis vestidos han pasado ya por vendimias, fiestas locales, ferias, mercadillos medievales, fiestas de empresa, cumpleaños multitudinarios e incluso por algún que otro teatro, puestos en plena acción. Pero, sin duda, la más original fue una boda romana que se llevó a cabo en Ladenburg (en las cercanías de Heidelberg), y en la que me encargaron que vistiera a todos los asistentes. ¡Me habría encantado poder presenciar aquello!

L.I.S.A.: ¿Cuál ha sido la receta más extraña con la que se ha topado hasta ahora? ¿Y cómo consigue hoy en día todos los ingredientes que usaban en la cocina hace dos mil años?

A. Böhm: Hace ya tiempo, rebuscando en el libro de Apicio, me encontré con una receta terriblemente peculiar que me llamó mucho la atención: un gratinado de medusas. Y resulta que las medusas son muy frecuentes en la cocina del sureste asiático, pero en Alemania, como mucho, las puedes encontrar desecadas. Sin embargo, aún no he perdido la esperanza de poder comprar en algún momento medusas frescas y preparar esa receta. En lo relativo a la procedencia de mis ingredientes, lo que hago, fundamentalmente, es procurar mantener los ojos bien abiertos durante mis viajes... y enterarme de cuándo piensa algún amigo mío salir al extranjero, y aprovechar para hacerle algún encargo. Y de esta forma, por ejemplo, el hinojo de mar lo encontré en Mallorca, las bayas de mirto las importo directamente desde Cerdeña, y la raíz de asafétida, de La India. Por supuesto que también cuento con proveedores locales aquí mismo, en Haltern am See: un huerto cercano me cultiva la ruda (Ruta graveolens); y un carnicero local suele preparar para mí unas salchichas lucanas según la receta de Apicio.

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El tratado de Apicio De Re Coquinaria se considera un recetario romano, pero dada la influencia ejercida de toda la gastronomía mediterránea sobre la romana, habremos de tener presente que dicho tratado recoge, en realidad, la gastronomía de una gran variedad de pueblos mediterráneos. Puede que esa sea una de las razones por las que la Dra. Böhm ha tenido tantos obstáculos a la hora de encontrar los ingredientes que precisan los platos que cocina. Aprovechamos la ocasión para recordar a los lectores la existencia de la página web Apicionados, cuya principal finalidad es, precisamente, la difusión de la cocina romana antigua; y otras iniciativas similares o relacionadas como, por ejemplo, en Tarragona.

Por último sólo restaría invitar a todos los lectores de la web a que, si en algún momento se encuentran cerca de Baden-Württemberg, visiten el establecimiento de la simpática y romanófila Annette Böhm y, a la vuelta, nos cuenten su experiencia.

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Fuentes: Römerlein Express, y L.I.S.A. de la Gerda Henkel Stiftung.


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