El agua de Roma estaba fuertemente contaminada de plomo

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Tubería romana de plomo
Luis Manuel López | Mar, 29 Abr 2014 - 09:40
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Tubería romana de plomoLa canalización de agua a las ciudades siempre se ha presentado como uno de los grandes logros de la cultura romana, una muestra de su alta capacidad como ingenieros y constructores. De hecho, la relación de la cultura latina con el agua fue de gran importancia a lo largo de la historia. Cada colonia romana que se preciase de ser algo debía contar con al menos un establecimiento de baños y aguas termales en el que los ciudadanos pudieran cuidar su higiene con relativa frecuencia. Del mismo modo, las casas de la aristocracia, la de Roma y la provincial, solían contar con piscinas y recintos termales propios para recreo de sus propietarios. El agua también se utilizaba como medio de evacuación de desechos, y como ejemplo tenemos la muy arcaica Cloaca Máxima, y para el consumo diario de la población, motivo por el cual las autoridades públicas gastaban una gran cantidad de dinero y esfuerzo en la construcción y el mantenimiento de las infraestructuras necesarias para asegurar el aporte hídrico a una comunidad. Ahora bien, ¿qué calidad tenía el agua que bebían los antiguos romanos? Según un reciente estudio, no era precisamente muy alta. Parece ser que, pese a que el agua era traída directamente desde los manantiales de montaña, su canalización por tuberías de plumo hacían que se contaminara de este metal hasta niveles peligrosos para la salud. Aunque los arqueólogos que han estudiado este hecho no creen que la intoxicación por plomo pudiera haber supuesto de forma generalizada problemas psiquiátricos o un aumento de la violencia, sí consideran que puede estar en la base de muchas enfermedades. Los análisis se han realizado en Portus, una zona portuaria creada en tiempos de Trajano, en cuyas cercanías desembocaba una gran cantidad del agua utilizada y desechada en Roma a través del Tíber. Estas investigaciones demuestran que, como afirmaban Marcial y Juvenal, la vida en la Urbe era hasta cierto punto perjudicial para la salud de sus habitantes. Habitantes que, cuando disponían de los medios para ello, preferían escapar a sus casas de campo antes que resistir la insalubridad, el ruido y los problemas de la populosa Roma. Fuente: The Guardian