El enemigo interior, de Sergio Alejo Gómez

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Luis Manuel López | Literatura | 20/08/2018 - 18:13Comenta

El enemigo interior Hispania. Finales del siglo I a.C. Augusto se dispone a asestar el golpe definitivo a la conquista de la Península Ibérica como parte de su programa de consolidación en el poder. Sin embargo, lo que el princeps no sabe es que sus enemigos acechan desde muy cerca...
“El enemigo interior” es la segunda parte de las Crónicas de Tito Valerio Nerva, y en ella se continúa la historia narrada en “Misiva de sangre”. Los legionarios de la IV Legión Macedónica han descubierto un complot para asesinar al mismísimo Augusto durante su estancia en tierras hispanas. Un complot que hunde sus raíces en el Senado de Roma pero cuyas ramificaciones alcanzan a magistrados, funcionarios, militares y políticos de todas las provincias. El legionario Tito Valerio Nerva y sus compañeros tienen que hacer uso de todas sus habilidades para desentrañar la trama criminal que puede acabar con la vida de Augusto y con la estabilidad que su gobierno ha llevado a la República. Y deben hacerlo con cuidado de no caer asesinados ellos mismos por el camino.

Si en “Misiva de sangre” se nos presentaba una historia interesante, atractiva y bien narrada, “El enemigo interior” recupera todas estas virtudes y las supera ampliamente. Una narración rápida y ágil, combinada con unos personajes carismáticos y unas tramas más que seductoras, hacen de “El enemigo interior” una maravillosa novela histórica que cumple con creces los objetivos de este género: ser fiel al periodo en que se desarrolla y entretener al lector. Su autor, Sergio Alejo Gómez, un escritor que ya nos fascinó en su primera novela, demuestra una vez más que conoce el oficio de novelista, que sabe narrar una buena historia, que sabe construir y desarrollar sus personajes, y, ante todo, que conoce la época y el mundo en el que ambienta su obra. La familiaridad con la Roma antigua, y en especial con el mundo militar, se perciben en cada una de las páginas de esta novela. Algo nada sencillo, pues aunque puede dar la impresión de que sabemos mucho acerca del ejército romano en época de Augusto, lo cierto es que infinidad de cuestiones relacionadas con la vida cotidiana de los legionarios y la organización de los campamentos nos son por completo desconocidas debido a que las fuentes no hablan de ello. El autor suple el silencio de las fuentes con el uso de una imaginación siempre medida y prudente, de forma que los huecos que rellena él cuadran a la perfección con los elementos históricos. El resultado es un maravilloso viaje a la vida de una legión en movimiento desde Tarraco hasta el norte de la Península a finales del siglo I a.C.

Como hemos señalado, uno de los puntos fuertes de esta novela es la enorme erudición que el autor demuestra al hablar de temas militares. Si en “Misiva de sangre” nos transportaba al corazón de a batalla naval de Actium, en esta ocasión, gracias a los recuerdos del centurión Salonio, nos lleva al asedio de la fortaleza de Metulo, en Iliria. Sergio Alejo no ahorra detalles para que el lector conozca la batalla de primera mano: vocabulario técnico, descripciones minuciosas, sensaciones plásticas… A través de los ojos de Salonio el lector puede ver cómo avanzan las torres de asedio, cómo se colocan los puentes para tomar la muralla, la estrategia de los generales y el sufrimiento de los legionarios. Las escenas de acción en las novelas históricas requieren un gran cuidado por parte de los autores, pues es fácil caer en errores de quien no se ha enfrentado nunca a ellas y convertir la novela en algo parecido a una película de superhéroes. No es el caso de la narración de este asedio, narrado con fidelidad y cuidado, sin dejar que el interés decaiga.

“El enemigo interior” brilla además por sus personajes, tanto los protagonistas como los secundarios. Aunque el peso de la acción recaiga en el grupo de Valerio y sus compañeros legionarios, lo cierto es que Flavio, el supuesto villano de la trama, acaba capturando la atención del lector gracias a un componente de humanidad embrutecida que resulta fascinante. Como fascinante resulta también la breve aparición de Curio, el jinete auxiliar que toma protagonismo durante una parte de la novela y cuya nobleza encandila en el momento en el que se le conoce.

Al reseñar “Misiva de sangre” señalamos que uno de los puntos débiles de la novela era que el desenlace resultaba algo predecible desde mucho tiempo antes de llegar a él. Sin duda, este es un problema que no se repite en “El enemigo interior”. El lector se ve envuelto en una atmósfera de sospechas constantes en la que, más allá del grupo de inmediatos compañeros de Valerio, no sabe en quién se puede confiar y en quién no. Cuando se termina de leer la novela, cuya acción se corta en un punto álgido de la historia, la sensación de sospecha se queda dentro de nosotros, obligándonos a lanzarnos sin demora a por el tercer volumen de la saga.

“El enemigo interior” es, en definitiva, una magnífica novela histórica que encantará tanto a los más versados en historia de Roma, pues reconocerán al autor como uno de los suyos, como a aquellos con menos conocimientos sobre el tema, ya que las numerosas notas y aclaraciones le permitirán sumergirse en el mundo de Tito Valerio Nerva y disfrutar de él con plenitud.

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