El extraño periplo de tres bustos romanos

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Los tres bustos romanos de Talavera la Vieja
Luis Manuel López | Mié, 28 Mayo 2014 - 08:26
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Los tres bustos romanos de Talavera la Vieja La vida de las piezas arqueológicas resulta en ocasiones digna de figurar en una novela. Los tres bustos romanos que han sido expuestos esta semana en el Museo de Cáceres dan buena fe de ello. El municipio de Talavera la Vieja, la antigua Augustobriga, albergaba hasta los años cincuenta una gran cantidad de restos de época romana, una riqueza que llevó a algunos monarcas, como Felipe II, a ordenar amplios estudios de catalogación y rescate de algunas de sus construcciones. Sin embargo, la única excavación sistemática que se hizo en este área, dirigida por el profesor García y Bellido, fue una excavación de emergencia ante los planes que el gobierno franquista tenía para el pueblo. En efecto, los ministros desarrollistas, en su línea constante de priorizar la economía sobre cualquier otro factor, incluído el patrimonial, decretaron que Talavera la Vieja debía quedar sepultada bajo las aguas de un inmenso pantano. De nada le sirvió a este pueblo extremeño contar con una gran riqueza monumental. Las principales construcciones de época romana, como el pórtico de la curia, fueron desmontados y trasladados a una zona segura. El resto del municipio, junto con todas sus riquezas arqueológicas por descubrir, quedaron anegados por las aguas. Todavía hoy, en época de sequía, algunos tejados de la antigua Talavera la Vieja, asoman sobre la superficie del agua del pantano de Valdecañas. Pero no todas las piezas arqueológicas encontradas en la antigua Augustobriga se perdieron. Algunas habían sido recuperadas en excavaciones particulares sin ningún rigor cientifico. Es el caso de tres bustos de época romana, extraidos durante la construcción de una zanja en los años cincuenta y guardados en el Ayuntamiento de Talavera hasta la desaparición del municipio. Con la confusión que supusieron las obras de construcción del pantano, los tres bustos acabaron en manos de una familia que decidió ocultarlas como una propiedad privada durante cuarenta años. De este modo, los tres bustos estuvieron en paradero desconocido hasta los años noventa, momento en el que los descendientes de la familia que había extraido los bustos decidió venderlos con la esperanza de sacar un pingüe beneficio económico. Fue en este momento cuando la Policía Nacional, alertada ante la posible venta fraudulenta de bienes arqueológicos, intervino, incautando los tres bustos y depositándolos de forma provisional en los sotanos del Museo Arqueológico Nacional, donde estuvieron durante dos décadas. En todo este tiempo, la Junta de Extremadura, y ante todo su actual Consejera de Cultura, Trinidad Nogales, han hecho grandes esfuerzos para que estas piezas de indudable valor regresaran a su región de origen. Sus demandas han sido finalmente atendidas y desde hace una semana los tres bustos romanos, junto con una lápida que ha compartido su periplo, se exponen en el Museo de Cáceres como homenaje a la riqueza patriomonial de la desaparecida Talavera la Vieja. Fuente: El Periódico Extremadura Imágen: La Bitácora de Jenri