Sangre de Baco

El santuario de Nemea en serio peligro por los recortes del gobierno griego

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El profesor Stephen MillerEl diario estadounidense The Washington Post ha llamado la atención en uno de sus últimos números sobre el estado de deterioro en el que se encuentra el santuario de Nemea, uno de los enclaves religiosos más importantes del Mundo Antiguo. Tal y como señala esta publicación, mientras los ojos del mundo observan atentos la salida de la llama desde el archiconocido yacimiento de Olimpia, otros sitios arqueológicos de las inmediaciones languidecen en estado de total abandono ante la política de recortes llevada a cabo por el gobierno griego en los últimos años. El principal responsable de las excavaciones del yacimiento de Nemea ha sido desde los años setenta el profesor Stephen G. Miller, de la Universidad de Berkeley. Cuando el doctor Miller comenzó su trabajo en la zona, el santuario de Nemea estaba enterrado casi por completo, con su extensión cubierta por tierras de pastoreo y vides. Los esfuerzos realizados por este arqueólogo gracias al apoyo de numerosas instituciones de diversos países ha permitido una reconstrucción parcial de algunos de sus edificios, así como la correcta musealización del yacimiento. El profesor Miller fue incluso unos pasos más allá al tratar de revivir los Juegos Nemeos, la competición que, durante siglos antes de su desaparición, se celebraba cada cuatro años en este lugar, compitiendo incluso en popularidad con los célebres juegos de Olimpia. Estos juegos revividos por Miller tenían un carácter por completo amateur, y se han realizado desde el año 1996, tratando de respetar al máximo el espíritu griego original.Sin embargo, todos los esfuerzos realizados por este arqueólogo y su equipo pueden quedarse reducidos a la nada si los recortes del gobierno heleno acaban por imponer el cierre del yacimiento. El principal problema, declara Miller al Washington Post, es que las autoridades griegas no han comprendido del todo que su principal riqueza como nación reside precisamente en la explotación de su patrimonio cultural. Siguiendo con el ejemplo de Nemea, no hay en las inmediaciones de tan singular yacimiento ningún hotel, restaurante o tienda que sirva de aliciente o complemento para que los turistas sientan atracción por este lugar. La clausura de este lugar sería, desde luego, una triste noticia para todos los amantes del mundo clásico, que verían cómo la dictadura de los mercados y de la rentabilidad económica se cobra una nueva víctima en uno de los principales santuarios de la Antigüedad.

Fuente: Washington Post

El santuario de Nemea

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