Entre los dramaturgos griegos de los que hemos tenido la suerte de conservar obras completas, Esquilo fue el primero. Nacido en Eleusis allá por el 525 a.C., Esquilo no solo escribió teatro: prácticamente lo reinventó. Hablamos de alguien que compuso unas 90 obras, de las cuales solo conservamos siete completas. Pero esas siete bastan para entender por qué su influencia sigue viva después de más de dos milenios.
¿Quién fue Esquilo y por qué es importante en la historia de la tragedia griega?
Esquilo tuvo la suerte de nacer en una familia pudiente de Eleusis, cerca de Atenas. Lo tenía todo: dinero, educación de primera y acceso a los círculos culturales más exclusivos del momento. Su infancia estuvo marcada por los misterios eleusinos —rituales religiosos secretos que celebraban en su pueblo natal—, algo que después se notaría mucho en su forma de escribir.
Pero no solo se dedicó a escribir: cuando tocó defender Atenas, tomo la panoplia y se fue a combatir contra los persas. El teatro y la guerra marcaron su vida por igual, y ambas experiencias se fundieron en sus obras de formas fascinantes.
¿Cuál es el contexto histórico en el que vivió Esquilo? De Eleusis y Maratón a los escenarios.
Esquilo tuvo la peculiar experiencia de vivir en uno de esos momentos históricos que cambian todo. La primera mitad del siglo V a.C. fue una época crucial en la que Atenas pasó de ser una ciudad más a convertirse en la potencia del mundo griego. Y Esquilo fue uno de los protagonistas de esta transformación.
Con apenas 35 años combatió en Maratón contra los persas, un acontecimiento del que siempre se sintió muy orgulloso. Probablemente también estuvo en Salamina y Platea, aunque esto último no está del todo claro. Estas batallas salvaron a Grecia de ser conquistada, y Esquilo las vivió en carne propia. De hecho, se tomó tan en serio su papel de soldado que escribió "Los Persas", la única tragedia griega basada en hechos reales que conocemos.
Y mientras tanto, Atenas experimentaba con ese invento revolucionario llamado democracia. Clístenes, Pericles... estos nombres que hoy aparecen en los libros de historia eran los políticos del momento. Esquilo veía cómo su ciudad debatía sobre justicia, poder y legitimidad, temas que después plasmaría magistralmente en sus obras.
¿Por qué se le considera el padre de la tragedia?
Por supuesto, Esquilo no inventó la tragedia de la nada. Pero lo que hizo fue casi igual de impresionante: la transformó completamente. Antes de él, el teatro griego tenía muchas limitaciones por el peso de la tradición. Un actor hablaba, el coro cantaba, y había más. Esquilo fue el primero que decidió romper con esto y poner dos actores al mismo tiempo en escena para que interactuaran entre ellos.
Esta decisión lo cambió todo. De repente, podías tener sobre las tablas conflictos reales, diálogos tensos, confrontaciones cara a cara. Y no se quedó ahí: elevó los temas a reflexiones profundísimas sobre el destino, los dioses, la moral... Sus palabras tenían peso, sus imágenes te dejaban pensando durante días.
Con estas innovaciones, sus tragedias ganaron el primer premio en las Dionisias trece veces. Un reconocimiento de sus contemporáneos a su enorme labor que marcó un antes y un después en la historia de la literatura.
¿Cómo se compara Esquilo con Sófocles y Eurípides?
Si tuviéramos que hacer una analogía moderna, Esquilo sería como el abuelo respetable, Sófocles el padre equilibrado y Eurípides el hijo rebelde. Cada uno representó una etapa diferente del teatro griego, y las diferencias son fascinantes.
Esquilo escribía con la solemnidad de quien realmente cree que los dioses manejan los hilos. Sus personajes eran más como fuerzas de la naturaleza que personas de carne y hueso. De hecho, en alguna de sus obras, como Prometeo encadenado, no aparece ni un solo mortal en escena, todo son dioses o criaturas míticas inmortales. Luego llegó Sófocles, que había estudiado a Esquilo, y apostó por construcción de personajes más humanos y con conflictos más propios de los mortales. Y así nacieron protagonistas con dilemas éticos complejos, gente con la que los espectadores podían identificarse. Eurípides fue quien profundizó en este camino. Este autor directamente cuestionaba todo: los dioses, las tradiciones, los héroes... Sus personajes eran gente normal metida en grandes problemas, antihéroes antes de que existiera la palabra.
Técnicamente también el teatro también evolucionó de un autor a otro: Esquilo usaba dos actores, Sófocles metió un tercero, y Eurípides inventó trucos como el "deus ex machina" cuando no sabía cómo resolver el lío que había armado.
En apenas unas décadas el teatro griego pasó de la religiosidad solemne de Esquilo al escepticismo casi moderno de Eurípides.
¿Cuáles son las tragedias completas que se conservan de Esquilo?
De las aproximadamente 90 obras que escribió Esquilo, solo tenemos siete. Es como si de toda la obra de Shakespeare solo conociéramos Hamlet y un par más. Entre esas siete está la joya de la corona: la Orestíada, la única trilogía completa que sobrevivió de toda la Antigüedad.
Las obras que podemos leer hoy son: "Los Persas" (del 472 a.C.), "Siete contra Tebas" (467 a.C.), "Las Suplicantes" (probablemente del 463 a.C.), "Prometeo Encadenado" (aunque algunos estudiosos dudan que sea realmente suya), y la trilogía de la Orestíada: "Agamenón", "Las Coéforas" y "Las Euménides" (del 458 a.C.). Cada una es un mundo en sí misma, y juntas nos dan una imagen bastante completa de cómo pensaba y escribía este genio.
¿Qué es la Orestíada y qué obras incluye esta trilogía? Argumento de Agamenón, Coéforas y Euménides.
La Orestíada es una historia épica contada en tres partes que tiene todo lo que un griego quería ver en la escena: asesinatos, venganzas, persecuciones divinas y hasta un juicio con final feliz. Esquilo la estrenó en el 458 a.C., apenas dos años antes de morir en Sicilia, como si hubiera querido dejar su obra maestra para el final.
La historia empieza con "Agamenón": el rey de Micenas vuelve de Troya victorioso y su esposa Clitemnestra lo recibe fingiendo alegría pero en realidad viendo próxima la fecha de su rumiada venganza . Ella no había perdonado que él sacrificara a su hija Ifigenia para conseguir vientos favorables para la guerra. En "Las Coéforas", es el turno de Orestes, el hijo, que vuelve para vengar a su padre matando a s madre (y de paso a su amante Egisto), movido por su hermana Electra.
El gran final llega con "Las Euménides": Orestes huye perseguido por las Erinias (diosas vengadoras que atormentaban a quienes habían cometido crímenes contra su propia familia) hasta Atenas, donde Atenea organiza el primer juicio con jurado de la historia. Al final, las Erinias se calman y se convierten en las Euménides, protectoras de la ciudad. Es genial cómo Esquilo usa esta historia mitológica para mostrar cómo la sociedad evoluciona desde la venganza salvaje hasta un sistema legal civilizado. Para muchos, Esquilo estaba contando la historia de la propia Atenas mientras entretenía al público.
¿Qué trata "Prometeo Encadenado"?
"Prometeo Encadenado" es probablemente la obra más rara y filosófica que se atribuye a Esquilo. Decimos "se atribuye" porque algunos expertos tienen sus dudas —el estilo es diferente, más moderno quizás—. Pero sea quien sea el autor, la historia es una obra maestra, motivo por el cual se asignó a Esquilo en la antigüedad.
Prometeo roba el fuego de los dioses para dárselo a los humanos, junto con un montón de conocimientos útiles. Zeus se enfada muchísimo y lo castiga de forma bastante sádica: encadenado a una roca, con un águila que le come el hígado todos los días. Y como es inmortal, el hígado se regenera cada noche. Un castigo eterno por ayudar a la humanidad.
Durante la obra, varios personajes visitan a Prometeo en su roca: Océano tratando de convencerlo de que se disculpe, Ío (otra víctima de Zeus) compartiendo penas, Hermes exigiendo que revele ciertos secretos... Pero Prometeo, cuyo nombre significa "el que ve el futuro", se mantiene firme. Sabe algo que Zeus no sabe: que su reinado terminará algún día.
La obra toca temas que siguen siendo relevantes: ¿está bien rebelarse contra un poder injusto? ¿Vale la pena sufrir por ayudar a otros? ¿Dónde están los límites entre conocimiento y poder?
¿Cuál es el argumento de "Los Siete Contra Tebas"?
"Los Siete Contra Tebas" es la tragedia familiar por excelencia. un drama sobre heredar un reino sino pero también una maldición. Eso es exactamente lo que les pasó a Eteocles y Polinices, los hijos de Edipo de Tebas.
El plan inicial para gobernar la ciudad parecía razonable: los hermanos se turnarían en el trono, un año cada uno. Pero cuando le tocó ceder el poder, Eteocles se negó y se aferró al trono. Polinices, comprensiblemente enfadado, reunió a seis guerreros argivos y marchó contra su propia ciudad.
La obra se centra en Eteocles organizando la defensa. Hay siete puertas en Tebas, y él va asignando un defensor a cada una. La tensión va creciendo conforme se revelan los atacantes de cada puerta, hasta que en la séptima puerta está Polinices. Los hermanos tienen que enfrentarse. Eteocles sabe que es el cumplimiento de la maldición familiar, pero aun así acude a la batalla.
Ambos mueren, por supuesto. La ciudad decide honrar a Eteocles como defensor y dejar a Polinices sin enterrar como traidor. Y ahí es donde Esquilo deja el asunto sin terminar, aunque Sófocles después tomaría esa situación para escribir "Antígona".
¿Cómo innovó Esquilo la estructura y representación de la tragedia?
Cuando Esquilo empezó su carrera, el teatro griego era casi un recién nacido en el que solo había un coro cantando y un único actor que iba cambiando de máscara para interpretar diferentes personajes. Funcionaba, pero tenía limitaciones obvias. Esquilo miró ese formato y pensó que podía mejorarse.
Sus cambios no fueron solo técnicos —aunque esos también fueron impresionantes—. Lo que realmente revolucionó fue la concepción misma de lo que podía ser una tragedia. De repente, el teatro no era solo entretenimiento o ritual religioso: era una forma de explorar las grandes preguntas de la existencia humana. ¿Qué nos deben los dioses? ¿Qué les debemos nosotros? ¿Existe la justicia? ¿Podemos escapar de nuestro destino?
Gracias a Esquilo, la tragedia se convirtió en algo más que historias: se volvió filosofía en acción, teología dramatizada, política hecha espectáculo. Estableció un estándar tan alto que Sófocles y Eurípides tuvieron que esforzarse muchísimo para estar a la altura. Y dos mil quinientos años después, seguimos representando y estudiando sus obras.
¿Qué aportaciones técnicas introdujo Esquilo en el teatro?
Si Esquilo viviera hoy, probablemente sería el tipo de director que usa todos los efectos especiales disponibles. Pero en su época, eso significaba inventárselos. Y el hombre fue creativo, hay que reconocerlo.
Primero, los decorados. Antes de él, el teatro era un espacio vacío. Esquilo introdujo telones pintados que representaban palacios, templos, paisajes... De repente, los espectadores podían "ver" dónde ocurría la acción. También mejoró el vestuario: túnicas más elaboradas, los coturnos (zapatos con plataforma) que hacían a los actores parecer más altos e imponentes. Las máscaras se volvieron más expresivas, visibles incluso desde las últimas filas del teatro.
Pero lo más genial fueron sus "efectos especiales". El ekkyklema era una plataforma con ruedas que permitía mostrar escenas del interior (muy útil para revelar cadáveres sin tener que matarlos en escena, algo que estaba prohibido por el decoro). El mechane era básicamente una grúa primitiva para hacer aparecer dioses volando. Sí, el famoso "deus ex machina" tiene un origen literal: un dios bajando de una máquina.
¿Lo mejor de todo? Estos trucos no eran solo pirotecnia barata. Esquilo los integraba en sus historias de forma que tuvieran sentido dramático. Un decorado de palacio no era solo bonito: creaba la atmósfera de poder y autoridad necesaria para la historia. Los coturnos no solo hacían más altos a los actores: les daban la presencia sobrehumana que necesitaban los héroes trágicos. Todo tenía un propósito, y ese propósito era contar mejor la historia.