Gibraltar, ¿santuario de saqueadores y cazatesoros?

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Sumergible de la empresa OdisseyEl conflicto abierto actualmente entre los gobiernos inglés y español acerca de las relaciones entre ambos en relación a la colonia de Gibraltar presenta también, según informa el diario ABC, una vertiente que afecta a la defensa del patrimonio cultural y arqueológico de nuestro país. Desde nuestro punto de vista, el artículo citado adolece de un exceso de patrioterismo innecesario al poner énfasis en tópicos tan manidos como el de la pérfida Albión y su responsabilidad en la creación de la Leyenda Negra española. Sin embargo, no hay duda de que aporta datos interesantes acerca de las consecuencias que ha tenido en las últimas décadas la benevolencia con la que nuestras autoridades han tratado a las administraciones del peñón. Según el autor, sin el apoyo o el silencio de los gobiernos británicos, no se habrían podido realizar saqueos tan mediáticos como el que permitió a la empresa Odissey Marine Exploration sacar del mar un total de diecisiete toneladas de monedas y, burlando las aduanas españolas, enviarlas a Florida. Incluso grandes arqueólogos ingleses, como Renfrew, han criticado la connivencia de las autoridades británicas con este tipo de empresas a las que, como si de una moderna patente de corso se tratara, permiten saquear los pecios españoles hundidos hace siglos. Los buques de Odissey han atracado, repostado y utilizado Gibraltar como base de operaciones desde los años noventa, pudiendo desde este punto sondear con total impunidad los dos lados del estrecho en busca de barcos de todas las épocas, desde pecios fenicios y cartagineses a grandes embarcaciones hundidas durante la Segunda Guerra Mundial. El artículo continúa citando otros casos más recientes en los que los guardacostas españoles han tenido que expulsar de aguas hispanas a barcos cazatesoros que habían partido del peñón.

Al margen de cuestiones políticas y nacionalistas acerca de la legítima titularidad de Gibraltar, resulta evidente que el vacío legal y la permisividad que ha caracterizado la administración de la colonia por parte del Reino Unido han conseguido que este lugar se convierta en la puerta de entrada de numerosos saqueadores y de salida para los botines obtenidos por éstos. Como profesionales de los estudios clásicos debemos denunciar esta situación tan dañina para el patrimonio del Mediterráneo y exigir a las autoridades británicas y españolas que aprueben un marco legislativo adecuado para acabar con estas situaciones. Gibraltar no puede continuar siendo un santuario para los piratas arqueológicos. Resulta inadmisible que dos países miembros de la Unión Europea permitan que en el interior de sus fronteras se perpetúe un situación semejante al amparo de las diferencias nacionalistas y políticas. El peñón será español o será inglés: los restos materiales no entienden de nacionalidades. Sólo entienden de buenos profesionales que los encuentren, los excaven, los estudien y los preparen para su difusión al público general y especializado.
Vista del peñón de Gibraltar

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