Julio César llega a los escenarios españoles

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De todas las tragedias de Shakespeare que tienen como escenario la Roma antigua, el Julio César es sin duda la más sugerente y la que más popularidad ha recabado. Sea por la fuerza de sus diálogos y la importancia histórica de sus protagonistas, sea por la magistral adaptación cinematográfica que de ella hizo el director Joseph Mankiewicz en los años cincuenta, poner en escena el asesinato de César a manos de Bruto, Casio y sus seguidores supone un poderoso aliciente para el público en general y los amantes de la Antigüedad clásica en particular. La tragedia cuenta los últimos días de vida de Julio César una vez asentado su poder como dictador perpetuo de Roma. Pese a que César controla todos los resortes políticos de la República, un grupo de senadores deciden acabar con la tiranía y restaurar la libertad en la Urbe asesinando al dictador. Para dirigir a este grupo, eligen a Marco Bruto, aristócrata descendiente del fundador de la República romana. Sin embargo, Marco Bruto es también un joven que ha crecido bajo los cuidados del propio César, a quien ha venerado como un padre pese a desaprobar sus acciones y haberse enfrentado a él en la guerra civil; por este motivo, Bruto se debate entre la fidelidad a sus ideal de libertad y la lealtad al hombre que le considera un amigo. Finalmente, es su ideología republicana la que se impone, y Bruto se pone el frente del grupo de conjurados. De este modo, César, inconsciente del complot que se trama contra él, cae asesinado al iniciarse una sesión del Senado.

Este verano diversas ciudades españolas acogerán en sus teatros una nueva versión de esta obra, realizada por el director Paco Azorín a partir de la traducción de Ángel Luis Pujante. El reparto cuenta con nombres de primera fila dentro del panorama de la escena española: Mario Gas como César, Sergio Peris Mencheta como Marco Antonio, Tristán Ulloa como Bruto. Un reparto sin duda ambicioso para unos papeles que han representado ya los grandes de la historia de la interpretación. Baste citar el difícilmente superable Marco Antonio de Marlon Brando o el Bruto de James Mason, ambos en la adaptación cinematográfica de Mankiewicz. Un reto complejo por tanto para este ambicioso elenco de actores. En la puesta en escena, Paco Azorín ha apostado por una interpretación contemporánea de la tragedia de Shakespeare, con el objetivo de poner de relieve cómo los problemas humanos que el autor inglés puse en escena tienen una vigencia absoluta en el mundo del siglo XXI.

Julio César se estrena en el Teatro Circo de Murcia, donde permanecerá durante el mes de mayo, Posteriormente, el montaje viajará por diversos puntos de España, destacando su puesta en escena entre los días 24 y 28 de julio en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, sin duda un marco incomparable para la representacion de esta tragedia.

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