La espina del circo romano de Valencia abrirá al público próximamente

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Luis Manuel López | Noticia | 9/12/2018 - 13:41Comenta

Capilla, pudridero y restos de la espina del circo romano de Valencia

Valencia es una de esas ciudades europeas que ha visto pasar tantas culturas y pueblos por ella que a los responsables actuales de la gestión del patrimonio les resulta difícil encontrar los medios y las formas de poner en valor restos tan abundantes y tan valiosos como los que atesora en su interior. Valencia fue importante ciudad romana, urbe medieval musulmana y cristiana, y centro comercial y político durante la modernidad. Varios milenios de historia que han dejado una impronta imperecedera en una bella ciudad que tiene en el turismo cultural uno de sus principales retos para diversificar su economía y hacerla más sostenible desde todos los puntos de vista.

Una muestra de esta complejidad es la conservación de los restos del que fuera el circo romano de Valencia, uno de los edificios de ocio más importantes de la ciudad y sin duda uno de los más imponentes del Levante hispano. Según algunos especialistas, el circo romano de Valencia pudo llegar a tener más de trescientos metros de largo y setenta de ancho, un tamaño nada desdeñable. Este edificio, dedicado a las espectaculares carreras de carros que apasionaron a los romanos durante siglos, desapareció al prohibirse estos espectáculos a finales del Imperio. Sus enormes sillares de piedra fueron utilizados para construir otros edificios, aunque algunos restos quedaron ocultos o sepultados.

Este es el caso de una parte de la llamada espina, el eje central en torno al cual giraban los carros para alzarse con la victoria. La espina solía estar decorada con todo tipo de esculturas y relieves, ya que era la zona del circo que recibía de forma preferencial las miradas de todos los espectadores. En el caso del circo romano de Valencia, la espina quedó oculta en parte del cementerio de San Juan del Hospital, en concreto en una capilla dedicada a Santa Bárbara y en una cripta con un pudridero. A pesar de que la espina, hallada en los años noventa, fue recuperada al realizarse trabajos de restauración en la cripta, ésta estaba cerrada al público y no se podía acceder para observar los restos.

Sin embargo, tras una serie de labores de consolidación, se ha anunciado que el pudridero que esconde los restos de la espina del circo será muy pronto visitable, en el momento en el que se termine de colocar la escalera y el andamio que permitirá moverse por la zona con seguridad.

De este modo, la espina del circo romano de Valencia se une a los muchos atractivos que posee esta ciudad para los amantes de la Antigüedad que deseen revivir de primera mano la grandeza de una Roma que dejó un legado imborrable en nuestras ciudades del Mediterráneo.

Fuente de la información y las fotografías: ValenciaBonita.es

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