Miles de personas marchan en París contra el golpe del gobierno al latín y el griego

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Bajo un agradable sol otoñal, miles de personas llegadas desde diversos puntos de Francia se echaron a las calles en París para exigir al gobierno socialista que retire o modifique la ley que pretende reformar el sistema educativo francés. Entre los manifestantes se vieron todo tipo de pancartas, se escucharon diversas proclamas, pero todas tenían un objetivo común: hacer ver a la ministra de cultura gala que los profesionales de la enseñanza no apoyan en absoluto sus intenciones reformistas. La reforma prevista por el gobierno supone la imposición de una educación secundaria segregada desde una edad temprana en niveles y capacidades, así como la desaparición de diversas asignaturas. La enseñanza de los idiomas, por ejemplo, se articularía de forma trasversal, de forma que las diversas materias se enseñarían en aulas bilingües, desapareciendo los idiomas como materia específica, algo que horroriza a la mayor parte de los especialistas. Especialmente dañadas resultan las materias de latín y griego y el itinerario que hasta ahora habían configurado, siendo sustituido por una Cultura de la Antigüedad que supondría pérdida de horas docentes y una significativa bajada del nivel de competencia alcanzado por los alumnos en estas disciplinas.

Los manifestantes tenían muy claro cuál es el objetivo del gobierno: aplicar a la educación conceptos neoliberales y hacer que todo lo que no fuera "útil" quedara desterrado del sistema. Entendiendo "útil" por supuesto como rentable a corto plazo y susceptible de ser enfocado hacia el campo de los negocios y la ingeniería. Ante esta situación, los profesores tomaron durante horas las calles de la capital de Francia haciendo declaraciones muy duras. Muchos de ellos son votantes de izquierdas, pero lanzaron un mensaje muy claro al partido de Françoise Hollande: no volverían a votar socialista en las próximas elecciones. Los profesores de latín y griego, muchos de ellos ataviados con togas y con coronas de laurel en sus cabezas, se contaban entre los más duros. Consideran que la enseñanza de las Clásicas está en peligro en un mundo que cada vez desprecia más este tipo de saberes y los subordina a los conocimientos prácticos. Joseph Simeoni, profesor de Historia en un liceo de provincias, resumió la postura de los manifestantes. "La lucha será dura, pero nada nos va a detener".

Fuente: Libération

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