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Que la fundación de Roma no fue un hecho puntual llevado a cabo por un grupo concreto de individuos en una fecha determinada es algo que los arqueólogos demostraron hace ya tiempo. El mito de la fundación de Roma por dos hermanos gemelos, Rómulo y Remo, forma parte del pasado mítico que los propios romanos construyeron para suplir su ignorancia acerca de los orígenes de su propia comunidad y, de paso, entroncar los primeros tiempos de la historia de la Urbe con el prestigioso ciclo troyano haciendo que los dos hermanos fueran descendientes directos del héroe Eneas. Estas leyendas forman parte del material que estudian historiadores y mitógrafos, pero poco o nada influyen ya en los trabajos de arqueología sobre los orígenes de Roma. Sabemos que Roma fue el producto de un largo proceso de sinecismo que supuso la unión de diversas comunidades que, procedentes de las colinas, se fueron uniendo hasta habitar el antes inhóspito valle del Foro. Los primeros indicios de asentamientos en esta zona coincidían en grandes líneas con la fecha canónica de la fundación de la ciudad, ese 753 a.C. consagrado por el erudito Varrón a finales de la República, por lo que siempre se ha pensado que los mismos romanos no iban muy desencaminados en cuanto a la antigüedad de su propia ciudad. Sin embargo, recientes excavaciones en el área del Foro han llevado a los arqueólogos a sospechar que Roma bien pudo haber empezado su historia unos siglos antes, en una fecha tan temprana como los comienzos del siglo IX a.C. Ha sido en concreto el hallazgo de los restos de una muralla de tufa lo que ha llevado a algunos especialistas a lanzar esta hipótesis. Esta muralla, hallada en las cercanías del lugar donde se encontró el Lapis Niger, tiene asociados restos de cerámica y de grano que han permitido datar su construcción en una fecha tan remota. Aunque este tipo de hallazgos hay que tratarlos con cautela y esperar a la revisión de las hipótesis por parte de otros especialistas, no cabe duda de que a medida que avanzamos en nuestras investigaciones confirmamos con creciente seguridad que Roma es una de las ciudades más antiguas de Occidente.
Fuente: The Telegraph

