Sangre de Baco

Proyectiles silbantes para aterrorizar a los enemigos de Roma

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Luis Manuel López | Noticia | 20/06/2016 - 08:40Comenta

Proyectiles romanos hallados en Escocia

La guerra psicológica ha sido una realidad desde el principio de los tiempos. El miedo se ha utilizado como arma con tanta o más eficacia que las espadas y las lanzas, y en ocasiones ha servido para ganar batallas sin que los ejércitos tuvieran que llegar a entrar en combate. Sembrar el pánico entre el enemigo es lo que se buscaba con los grandes penachos en los cascos, las máscaras de algunos soldados, así como los gritos y cánticos marciales que entonaba la tropa antes de lanzarse a la batalla.

Lo que han encontrado un grupo de arqueólogos británicos es, sin embargo, una auténtica novedad. En el yacimiento de Burnswark Hill, en Escocia, han aparecido una serie de proyectiles de piedra, de aspecto contundente, con una peculiaridad: presentan un agujero que los atraviesa de parte a parte. Tras mucha reflexión y pruebas de todo tipo, los arqueólogos han concluido que la función de dichos agujeros no era otra que producir un agudo silbido mientras cruzaban los cielos camino de impactar sobre el enemigo o sus máquinas de guerra. El efecto de un millar de estos proyectiles lanzados a la vez sería como el de un enjambre de millones de insectos furiosos cayendo sobre el ejército rival.

Ha sido el arqueólogo John Reid el que ha llegado a esta conclusión, afirmando que estos proyectiles pueden tratarse de una de las armas de terror psicológico más efectivas de la Antigüedad. Para Reid, el pequeño tamaño de estos objetos permitiría lanzarlos con facilidad en grupos de cuatro o cinco, que no buscaban sólo herir al enemigo sino transmitirle la sensación de que se encontraban bajo una lluvia de dardos mayor aún de la que estaban afrontando. Junto a los proyectiles silbantes se han encontrado en gran número otros macizos de mayor tamaño, éstos sí destinados a impactar en el enemigo y causar el mayor daño posible.

Hasta el momento, estos agujeros, encontrados en algunos proyectiles de yacimientos orientales, se habían interpretado como espacios para introducir venenos o productos semejantes, aunque su efectividad no había sido explicada del todo. La hipótesis de John Reid y su equipo parece aclarar de forma definitiva la función real de estos pequeños proyectiles de piedra.

Fuente: Live Sciencie

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