Saqueo de un importante museo del Alto Egipto

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Los enfrentamientos por los que atraviesa Egipto en estas últimas semanas continúan generando una difícil situación para la conservación del patrimonio del país. Ya en 2011, en plena revolución que acabó con la dictadura de Mubarak, el mismo pueblo de El Cairo tuvo que formar una cadena humana para proteger el Museo Egipcio, la institución que a nivel mundial alberga más restos materiales de la cultura faraónica, así como seña de identidad para toda la población egipcia. La rápida intervención de la población permitió que los fondos del museo no sufrieran graves saqueos y sus fondos quedaran relativamente intactos.
El golpe de estado protagonizado por el ejército para acabar con el gobierno islamista de Morsi, ha generado una nueva espiral de violencia, protagonizada tanto por los Hermanos Musulmanes, partidarios del presidente depuesto, como por las fuerzas militares y sus adeptos. En los últimos días, los enfrentamientos se han saldado con la muerte de centenares de personas en un proceso que, por el momento, no tiene visos de detenerse en un tiempo próximo.
En una situación en la que la vida y la seguridad de los ciudadanos egipcios no puede ser garantizada, menos aún puede el nuevo gobierno asegurar la integridad del patrimonio cultural del país. Aunque en los últimos días se han tomado decisiones como la de enviar contingentes del ejército a defender los enclaves más importantes, tales como el ya citado museo de El Cairo, los templos de Luxor y Karnak y el recinto de las grandes pirámides, la limitación de recursos con los que cuentan las autoridades ha dejado la mayoría de yacimientos y museos en manos de saqueadores y vándalos. Especialmente dramático ha resultado el caso del Museo Nacional Malawi, en la localidad de Menia, en el Alto Egipto. Según ha informado el ministro de Antigüedades, Mohamed Ibrahim, de las casi mil cien piezas que atesoraba el museo, han sido robadas más de mil, en torno a un 95% de los fondos totales de la institución. Las piezas más grandes, como sarcófagos y estelas de piedra, han sido destruidas ante la imposibilidad de su traslado. El gobierno egipcio ha puesto en circulación la lista de todas las piezas robadas para evitar su salida del país, al tiempo que prometía una amplia amnistía para aquellos que devolvieran los objetos sustraídos. Hasta el momento, sin embargo, sólo se han logrado recuperar dos pequeñas estatuas del dios Osiris, una parte ínfima del monto total de piezas robadas.
La UNESCO, por medio de su directora general, Irina Bokova ha condenado esta acción de saqueo, poniendo de relieve el gran daño que se causa al patrimonio común de la Humanidad. Bokova ha instado al gobierno egipcio a poner todos los medios necesarios para proteger los yacimientos y museos del país, sin precisar si la organización que representa está dispuesta a facilitar algún tipo de ayuda a un ejecutiva ya de por si desbordado por los constantes enfrentamientos civiles.Sala del museo tras el saqueo La ayuda de la UNESCO sí se ha concretado en la inclusión de todas las piezas robadas en la lista roja internacional de objetos de arte desaparecidos, con el objetivo de que éstas no puedan salir a la luz en subastas públicas. Pese a los esfuerzos de la Interpol en este sentido, lo cierto es que la mayoría de piezas que se sustraen y entran al mercado negro, rara vez vuelven a verse en los museos públicos.
La noticia del saqueo del Museo Malawi ha trascendido más en foros y blogs de particulares que en los medios de comunicación de gran tirada. Por este motivo, abunda la confusión, las interpretaciones personales y la ausencia de fuentes fiables. Aunque todas las fuentes consultadas apuntan a grupos de seguidores de los Hermanos Musulmanes como los instigadores o autores materiales del saqueo, no podemos hacer otra cosa que llamar a la prudencia. El actual conflicto egipcio presenta tal cantidad de rostros, ideologías y vertientes que resulta absurdo a todas luces limitarlo a un enfrentamiento entre musulmanes enemigos de la cultura y militares laicos defensores del patrimonio. Desde Portal Clásico consideramos que la defensa de los yacimientos y museos debe ser pareja al respeto a la integridad física y la vida de sus legítimos propietarios, que no son otros que el actual pueblo egipcio. No pueden tolerarse ideas como las que hemos leído en algunos blogs o escuchado en algunos medios, basadas en culpabilizar a los egipcios de su situación desde el punto de vista de la incuestionable superioridad moral de Occidente. Aunque es indudable que una parte de la población islámica de Egipto considera el respeto hacia el pasado faraónico una falta de respeto hacia a fe coránica, esto no puede llevarnos a olvidar que el pueblo egipcio, mayoría musulmana incluida, es consciente de ser depositario de una tradición milenaria de la que no sólo están orgullosos sino que les reporta una de las principales fuentes de ingresos per capita en forma de turismo.

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