Un campamento romano en el norte de Israel

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Tras la revuelta judía de finales de los años sesenta, aplastada por Vespasiano y Tito y narrada de forma magistral por Flavio Josefo, los romanos aumentaron su presencia en Palestina enviando nuevas legiones para que se asentaran en el territorio de forma permanente. Pese a que sabemos por las fuentes literarias que estas legiones se asentaron en grandes campamentos a las afueras de las ciudades, hasta el momento los arqueólogos habían sido incapaces de encontrar restos seguros de estos enclaves estratégicos tan importantes para el control del territorio y como focos de la romanización de las provincias. En el año 2013, un grupo de especialistas del Instituto de Investigaciones Arqueológicas W.F Albright encontraron a las afueras de la localidad de Megido indicios de que en aquel lugar podía documentarse un asentamiento estable relacionado con la vida militar, indicios que les llevaron a proyectar una campaña de excavaciones que fue prorrogada durante dos años más. Finalmente, la pasada semana los responsables de la excavación ofrecieron los resultados definitivos de sus investigaciones. El yacimiento a las afueras de Megido es en realidad el campamento de la Legio Sexta Ferrata, responsable de la seguridad en la zona tras la marcha del general Tito a Roma.

Restos del campamento romano hallado en Megido

En el estado actual de las excavaciones, los arqueólogos están en condiciones de afirmar que el campamento pudo llegar a tener unas dimensiones de quinientos metros de largo por trescientos de ancho, pudiendo albergar una medida de cinco mil soldados en su interior. Además de numerosos restos de edificios de diverso tipo, se han desenterrado también indicios de un sistema de tuberías para llevar agua a diversos puntos del campamento así como numerosas piezas de cerámica con el sello de la Legio Sexta. Tal y como apunta Matthew J. Adams, responsable de las excavaciones, éste es el único campamento romano estable de gran tamaño que se ha encontrado en las provincias de Oriente. El resto de los que conocemos están en Reino Unido, Francia o Alemania, mientras que los que se han encontrado en Oriente Próximo, como el de Masada son más pequeños y siempre de carácter temporal. El campamento de Megido es, por tanto, de extraordinaria importancia para conocer cómo eran las estructuras militares en un contexto geográfico tan peculiar como el de la Palestina romana, un punto del Imperio que tardó en ser pacificado y que, además, estaba peligrosamente cerca de las fronteras con los enemigos orientales. Megido se encuentra además en el cruce de caminos que unen la región de Galilea con Damasco, por lo que este campamento pudo servir también para proteger los intereses comerciales en la zona.

Fuente: The Times of Israel

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