Un contrato de alquiler de época helenística en la ciudad de Teos

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Luis Manuel López | Noticia | 5/10/2016 - 12:14Comenta

Restos de la ciudad griega de Teos

La ciudad griega de Teos fue una de las polis más importantes de la costa de Jonia, tomando partido en numerosos conflictos y convirtiéndose en un gran puerto comercial durante siglos. Teos formó parte de la Liga de Delos durante la Guerra del Peloponeso, y, siglos después, y a pesar de su poderío, acabó cayendo en la órbita de las monarquías heleísticas que se disputaban el control de la región. Hoy, los restos de la antigua Teos se encuentran en Turquía, junto a la ciudad de Sigacik, y gracias al trabajo de varias generaciones de arqueólogos cada vez sabemos más acerca de sus estructuras urbanas y sus edificios públicos.

El último gran hallazgo realizado en la antigua Teos es una estela de piedra en la que se recoge un curioso contrato de alquiler. La estela, de un metro y medio de altura, contiene una inscripción mandada hacer por el colectivo de propietarios de uno de los gimnasios de la ciudad, en concreto por los conocidos como "neoi", los usuarios del gimnasio de entre veinte y treinta años. Parece ser que un donante desconocido dejó en herencia a este colectivo una enorme parcela de tierras que contenía diversos edificios e incluso algún templo. El objetivo de la donación era que los usuarios del gimnasio pudieran financiar sus actividades por medio del alquiler de estas tierras. El contrato de alquiler recoge que los "neoi" ceden el uso y la explotación de la parcela a un particular, cuyo nombre aparece en la inscripción junto con el de varios testigos. A cambio del uso de la parcela, el particular debía pagar a los "neoi" una cantidad determinada, así como a comprometerse a mantener los edificios en buen estado. Los "neoi" a su vez se reservaban la posibilidad de acceder al recinto sagrado durante tres días al año para realizar sus celebraciones, así como a poder inspeccionar el resto de la parcela una vez al año para comprobar su correcto estado. El inquilino tendría la ventaja de que aquellas tierras, al haber sido declaradas sagradas, no conllevaban el pago de impuesto alguno. En caso de que el arrendador no cumpliera con sus obligaciones de mantener los edificios en buen estado o incumpliera alguno de los pagos detallados, se preveían una serie de castigos.

Este tipo de inscripciones son una fuente de primer orden para conocer el funcionamiento de las ciudad helenísticas en aspectos que las fuentes literarias no abordan. Las estructuras de los gimnasios, los procedimientos jurídicos, el pago de impuestos, las organizaciones gremiales... Cientos de detalles que desconocemos y que gracias a la epigrafía podemos desvelar lentamente. Por desgracia, la lectura de estas estelas no suele ser sencilla, pues suelen aparecer dañadas y en estado fragmentario. Además, el lenguaje jurídico empleado en ellas puede ser muy oscuro, con términos que los filólogos no han podido documentar en otros textos y que, en consecuencia, presentan graves problemas de traducción.

Fuente: Daily News

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