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Aunque las fronteras del Imperio romano nunca llegaron a extenderse al extremo norte de Europa, los hallazgos arqueológicos han demostrado que la influencia cultural latina y mediterránea caló con fuerza en los pueblos nórdicos durante siglos. Una prueba de ello es el curiosos hallazgo en la isla de Falster, al sureste de Dinamarca, de una pequeña pieza metálica que muestra la cabeza de lo que parece ser un Sileno ebrio. El objeto muestra a un hombre anciano, calvo, con la boca entreabierta y una nariz bulbosa, una iconografía muy clara que ha permitido a los arqueólogos relacionar la figura con el mítico tutor y acompañante del dios Dioniso griego o el Baco latino. La pieza fue hallada por un particular mediante el uso de un detector de metales. El descubridor, al ver el buen estado de conservación y la cantidad de detalles del objeto, pensó que se trataba de una obra moderna, por lo que decidió llevársela a casa consigo. Tiempo después prefirió consultar con los especialistas del Museo Nacional de Dinamarca, que dataron la pieza en época de Augusto y, tras el pertinente proceso judicial, la requisaron para su estudio. Por el momento se piensa que este objeto pudo formar parte de la decoración de algún lecho destinado a los banquetes, muebles que con frecuencia presentaban a este tipo de personajes como remate de sus adornos. Sin embargo, debido a la invasiva y poco cuidadosa forma en la que la pieza fue extraída de su contexto arqueológico, resulta muy difícil, casi imposible, predecir cómo pudo este objeto clásico llegar a una isla de Dinamarca. Objeto de comercio, botín de guerra o exvoto religioso, el Sileno guarda silencio acerca de su periplo por Europa hace más de dos milenios.
Fuente: Sciencie Nordic