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La localidad de Comacchio, en la región italiana de la Emilia, es célebre entre los arqueólogos por el hallazgo de una gran nave de época romana en los años ochenta. Debido a las especiales difiocultades de las que está revistida la conservación de la madera, no son muchas las embarcaciones romanas que han llegado hasta nosotros, por lo que cualquier hallazgo en este sentido resulta siempre algo excepcional. Comacchio, conocida como la Pequeña Venecia, se ha convertido, por este motivo, en el centro de atención de todos los arqueologos e historiadores interesados en el tema de la navehación, pues en los ultimos días se ha hecha publica la noticia del hallazgo de una segunda nave en buen estado de conservación en una zona próxima al lugar donde se halló el barco de los años ochenta. Esta primera nave fue la excusa para la apertura de todo un museo cuya temática gira en torno a la navegación y los barcos en época romana, un museo que sin duda se verá enriquecido por la aparición de esta segunda nave.
La polémica, sin embargo, no ha tardado en aparecer en escena. Son muchas las voces críticas que apuntan a las carencias con las que se excavó la primera nave romana y en la forma en la que se creó el museo. Lo que hoy en día se expone en él es una recreación del barco, así como los restos del cargamento que portaba; mientras la nave original lleva más de dos décadas en un supuesto proceso de restauración, sin que nadie haya aclarado en qué punto excato del proceso se encuentra. El temor a que esta segunda nave sea también engullida por la siempre compleja y turbia administración de bienes culturales italiana se ha hecho presente en los foros y las redes sociales. El ejemplo de la transparencia y la comunicación constante con que se está trabajando en la tumba griega de Anfípolis ha creado un precedente que los arqueólogos italianos desearían copiar en todos sus trabajos.
Fuente: Estense.com
