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La situación política y económica de Italia, donde los recortes en el presupuesto público han afectado a diversos sectores del país, se han saldado en los últimos meses con un notable aumento de la conflictividad social y los enfrentamientos entre sindicatos y políticos. Si hace unos meses era el yacimiento de Pompeya el que quedaba paralizado durante horas por las protestas sindicales, en esta ocasión ha sido la propia Roma la que ha sufrido las consecuencias de un parón decretado por algunos sindicatos de trabajadores. En concreto, han sido los monumentos del Palatino, de la antigua Ostia, las termas de Diocleciano y, ante todo, el Coliseo, los lugares más afectados por esta pequeña huelga seguida de forma mayoritaria por los trabajadores de museos y yacimientos. La falta de trabajadores ha obligado al cierre temporal de los monumentos, con la consiguiente indignación de turistas y visitantes, que en algunos casos decidieron aguantar de forma estoica durante horas la reapertura de estos lugares emblemáticos. La situación fue especialmente dramática en el Coliseo, uno de los lugares más visitados del mundo y en cuyas puertas los turistas se hacinaron durante casi toda la mañana.
El ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini, ha publicado un comunicado en el que pide disculpas por las molestias causadas y manifiesta su enorme indignación ante lo que él denomina una gran irresponsabilidad de los sindicatos. Franceschini ha puesto énfasis en el hecho de que los sucesos hayan tenido lugar en plenas preparaciones de la Exposición Universal de Milán y el Año Jubilar, que llevará a Roma millones de turistas. Para el ministro, con los ojos de medio mundo puestos en Italia, el daño causado por los sindicalistas resulta incalculable. Diversas asociaciones de empresarios y hosteleros han secundado la opinión del ministro, solicitando al gobierno que modifique las leyes para blindar la actividad de los principales monumentos del país ante posibles huelgas y manifestaciones.
Fuente: La Vanguardia