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La isla de Giannutri no sólo es la situada más al sur de todo el archipiélago de la Toscana, sino también la más pequeña y la que presenta unas condiciones más difíciles para ser habitada. Cubierta de vegetación mediterránea y plegada de cuevas y acantilados, esta maravilla de la naturaleza no alberga ninguna corriente de agua dulce, por lo que todo el suministro ha de ser traído desde la Península o almacenado durante las escasas lluvias. Hoy en día, el turismo que visita la isla suele llegar y marcharse en el día, ya que no hay hoteles y está prohibido acampar en ella. Los escasos habitantes de la isla, no más de dieciséis, según el último censo, se dedican a atender los negocios que florecen alrededor de este turismo, concentrado en los meses de primavera y verano especialmente.
La pasada semana, la isla de Giannutri añadió un nuevo atractivo turístico a las cuevas y playas de las que ya disfrutaban los visitantes. Una villa romana del siglo I d.C., en un notable estado de conservación, ha abierto sus puertas al público después de estar años cerrada por obras de restauración y acondicionamiento. Los problemas de presupuesto, las dificultades para trabajar en un entorno insular y los debates administrativos acerca de quién debía hacerse cargo del mantenimiento del yacimiento, han alargado en el tiempo la apertura de esta joya arqueológica en el corazón del Mediterráneo. La villa en cuestión, conocida como Villa Domitia, es un ejemplo perfecto del ideal ciceroniano de otium cum dignitate que la aristocracia romana practicaba con asiduidad. Las villas no sólo eran rincones en los que los potentados del Imperio podían retirarse a descansar, eran también una imagen de su poder y su prestigio, por lo que debía cuidarse mucho su estética y su decoración. La villa de Giannutri tuvo un periodo de esplendor en el siglo I d.C. que demuestra que su propietario debía de contar con un patrimonio saneado, pues en ella encontramos mosaicos elaborados, mármoles de primera calidad, capiteles labrados y todo tipo de esculturas y decoración. Sergio Ortelli, alcalde de Giglio, a cuyo municipio pertenece la isla de Giannutri, ha puesto de relieve en sucesivas declaraciones a la prensa, la importancia de añadir valores culturales al turismo de sol y playa que tradicionalmente visita el archipiélago de la Toscana. Especialmente, señala Ortelli, después de que en más de medio mundo se haya relacionado estas islas con la catástrofe del Costa Concordia. El turismo es la base fundamental de la economía de la región, motivo por el que las autoridades han puesto especial atención en abrir cuanto antes la Villa Domitia y atraer con ello a los amantes de la Cultura Clásica hasta sus costas.
Fuente: Discovery News
