El anfiteatro de Porcuna pudo albergar hasta diez mil espectadores

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Anfiteatro de Porcuna

La ciudad de Obulco, la actual Porcuna, fue una de las urbes más importantes de la Bética en tiempos de la República y el Imperio. Su acertada elección de militar en el bando de Julio César durante la guerra civil contra Pompeyo, reportaron a esta comunidad diversos beneficios que se plasmaron en una notable prosperidad comercial y económica y en un notable aumento de su población. Hasta la fecha, los arqueólogos han podido constatar la grandeza de Obulco en numerosos hallazgos que han sorprendido a todos por su riqueza. Sin embargo, parece que la medida de la auténtica magnitud de esta ciudad romana en Jaén está aún por salir a la luz, y va a ser uno de sus edificios de ocio el que ponga a Porcuna en el lugar que se merece.

A pesar de las dificultades a las que han tenido que hacer frente, un grupo de arqueólogos trabajando para el ayuntamiento de Porcuna han conseguido sacar a la luz parte del antiguo anfiteatro de la ciudad. En este edificio tenían lugar algunos de los espectáculos que más fama tenían entre los antiguos romanos, espectáculos que arraigaron con fuerza en Hispania, tales como las luchas de gladiadores o las cacerías de fieras. En un primer momento, los arqueólogos lograron documentar los restos de algunos muros en buen estado de conservación que parecían pertenecer al antiguo anfiteatro, lo cual les llevó a tratar de continuar las excavaciones. Los problemas surgieron al constatar que la mayor parte de este antiguo edificio se encuentra bajo un parque y un grupo de casas, lo que imposibilita a los especialistas el acceso a dichos restos. A esto se le sumó la desidia del resto de administraciones que, como denunció en su momento el alcalde de la ciudad, ignoraron las necesidades de proteger e investigar el patrimonio de Porcuna.

Los arqueólogos no abandonaron los trabajos, y decidieron hacer una estimación de qué tamaño y qué capacidad podría tener el anfiteatro de la antigua Obulco. La sorpresa fue mayúscula cuando los especialistas determinaron que este edificio pudo haber llegado a albergar a más de diez mil personas, una cifra muy elevada para una comunidad que para muchos no dejaba de ser un pequeño enclave de provincias. Si tenemos en cuenta que el gran Anfiteatro Flavio, el conocido como Coliseo, podía acoger a cincuenta mil espectadores, nos hacemos una idea de la grandeza del anfiteatro de Obulco. El tamaño de este edificio de ocio ha confirmado las hipótesis de algunos historiadores que opinan que la antigua Obulco tuvo que ser más grande que otras ciudades que posteriormente tuvieron más fama y renombre histórico, como Córdoba. De confirmarse las cifras de los arqueólogos estaríamos ante uno de los anfiteatros más grandes de Hispania, lo cual haría más perentoria aun la necesidad de que las administraciones públicas inviertan fondos en la excavación y conservación de este monumento.

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