Hallada la casa de Escipión el Africano en Roma

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Basílica Julia

Escipión el Africano está de moda. La novelas de Santiago Posteguillo han conseguido que este general romano, vencedor de Aníbal y salvador de Roma, se haya convertido en uno de los personajes históricos más populares de estos últimos años. Millones de lectores en todo el mundo han caído rendidos ante el carisma de este héroe militar que vivió en los tiempos más duros por los que atravesó la Ciudad Eterna.

Por si esto fuera poco, un grupo de arqueólogos italianos parece dispuesto a catapultar a Escipión a lo más alto de la fama en el siglo XXI. El equipo liderado por la doctora Patrizia Fortini afirma haber encontrado los restos de la casa de Escipión el Africano en pleno foro romano, en el corazón de la ciudad. El hallazgo se ha producido bajo los restos de la llamada Basílica Julia, el edificio construido por Julio César con el objetivo de dotar de un lugar adecuado a los juicios y negocios que se realizaban por miles cada día en el foro. Lo que los arqueólogos han encontrado bajo este edificio son los restos de una antigua casa aristocrática que puede ser datada a finales del siglo III y comienzos del II a.C.

¿Cómo podemos saber que esta casa perteneció a Escipión el Africano? Son las fuentes literarias las que tienen que salir en ayuda de la arqueología para llegar a esta conclusión. Según Tito Livio, un autor que vivió en época de Augusto, la Basílica Julia se erigió sobre los restos de la antigua Basílica Sempronia, que había sido construida por el censor Tiberio Sempronio Graco, padre de los famosos tribunos de la plebe que murieron por defender sus reformas políticas. Esta Basílica Sempronia estaba a su vez levantada sobre el solar donde antes se encontraba la casa del general Escipión el Africano. No hay que olvidar que Escipión acabó sus días en el exilio debido a una acusación relacionada con el papel que su hermano y él mismo jugaron en las guerras de oriente contra la Siria helenística, por lo que el general, caído en desgracia, tuvo que vender parte de sus bienes en Roma. Tiberio Sempronio Graco, casado además con la hija de Escipión, compró la casa de su suegro y, años después de la muerte de éste, la derribó para levantar la nueva basílica.

Como vemos, los argumentos para defender que los restos hallados pertenecieron a la casa de Escipión el Africano resultan bastante sólidos a la luz de la tradición literaria. Habrá que aguardar a que los arqueólogos continñuen excavan en esta zona del foro para saber si aparecen nuevos datos que nos permitan confirmar por completo esta hipótesis.

Fuente: Il Messaggero

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