Una turista detenida por grabar su nombre en el Coliseo

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Un policía señala el lugar donde la mujer grabó su nombre el Coliseo

Una tarde cualquiera en el Anfiteatro Flavio. Centenares de turistas recorren las entrañas del monumento, disfrutando con el ambiente de solemnidad que se respira en el mismo. Piedras que hablan de dos milenios de historia, piedras que han conocido el esplendor y la caída del Imperio Romano y que hoy vuelven a ser valoradas y respetadas por todo el mundo. O tal vez no. En medio de la muchedumbre una mujer toma una moneda de su bolsillo y decide sumar su nombre a la memoria milenaria de las piedras. Sin dudarlo, graba su nombre con la moneda sobre una de las columnas originales del anfiteatro, dañándola de forma irreversible.

Esto es lo que ocurrió la pasada semana en el Coliseo cuando una turista originaria de Sri-Lanka y con pasaporte alemán cometió un acto vandálico contra uno de los símbolos más conocidos de la cultura latina e italiana en todo el mundo. No se trató de una adolescente, sino de una mujer de más cuarenta años que actuó con gran calma y frialdad, como si destruir un monumento como el Coliseo fuera un acto natural y lógico. De hecho, cuando una guía turística le afeó su comportamiento, la turista se indignó y se encaró con ella, sin comprender por qué se le llamaba la atención de aquella manera. Por suerte, el revuelo hizo que la policía interviniera de inmediato, llevándose a comisaría a la mujer y cursando la pertinente denuncia. Según algunas fuentes, la mujer, una vez en comisaría, continuaba indignada por entender que su acto no era merecedor de tan exagerada reacción.

Aunque no se trata por desgracia de un caso aislado, ya que cada año son muchos los vándalos que deciden dejar su infausta memoria en la piedra del Coliseo, este caso ha resultado especialmente significativo, ya que la turista de Sri-Lanka actuó sobre una pieza del Anfiteatro Flavio original, y no sobre uno de los añadidos posteriores. Los restauradores están valorando el daño causado y las posibilidades de eliminar el nombre de alguna manera, aunque la responsable del Coliseo, Rossella Rea, se muestra pesimista. Esta arqueóloga, obsesionada con este tipo de actos vandálicos, llegó a encargar a la Universidad della Sapienza un estudio psicológico y antropológoco acerca de por qué los seres humanos nos sentimos motivados a dejar nuestro nombre en monumentos de cientos o miles de años de antigüedad. El objetivo era entender el porqué de estos actos para tratar de ponerles remedio.

Tanto el gobierno italiano como el ayuntamiento de Roma están haciendo grandes esfuerzos para mejorar la seguridad de sus monumentos, hasta el punto de que han llegado a enfrentarse entre ellos para dirimir quién debe encargarse de determinados asuntos. La última gran polémica se ha producido ante el intento por parte del gobierno de la nación de abrir la puerta a que la gestión del Coliseo y el Foro Republicano sea privada y pueda estar dirigida por un profesional extranjero. Italia sabe que una parte considerable de su riqueza se basa en un turismo de calidad entroncado con su riqueza cultural, por lo que todos los miembros de la administración saben que han de ser especialmente cuidadosos con sus políticas en este campo.

Fuente: Corriere della Sera

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