Cartagena es una de las ciudades españolas que ha apostado con más fuerza y constancia por la puesta en valor de su pasado romano a través de la conservación y musealización de sus numerosos restos arqueológicos. Un ejemplo de ello es el proyecto Bosque Romano, que busca crear un corredor de vegetación para unir dos puntos de la ciudad, recuperando espacios degradados e integrando en la nueva estructura diversos restos arqueológicos. Un modelo de coexistencia de los objetivos ambientales y culturales del que se inauguró el pasado mes de marzo el primer tramo.
El siguiente tramo del proyecto incluirá la excavación de los yacimientos romanos que se encuentran la Finca Medina de Canteras, que fue comprada por el ayuntamiento hace un año y donde ya han comenzado los trabajos de limpieza y acondicionamiento del terreno. Está previsto que para finales de año el espacio sea ya visitable y esté completamente integrado en el recorrido del Bosque Romano, de forma que los ciudadanos de Cartagena y los visitantes que se acerque al lugar puedan disfrutar tanto de los trabajos de los arqueólogos como de la fauna y la flora propias de la zona.
El nombre de Canteras de esta zona de Cartagena hace referencia precisamente a la presencia de unas enormes canteras de las que tanto púnicos como romanos extrajeron una gran cantidad de material para la construcción de los grandes monumentos de la ciudad, tales como la muralla o el teatro, dos de las joyas monumentales de la Cartagena moderna. Estas canteras romanas fueron declaradas Bien de Interés Cultural en 2001, momento desde el cual recibieron una especial protección y financiación para su estudio y acondicionamiento. La zona además es especialmente rica en vegetación silvestre, lo que ha llevado a algunas asociaciones como ANSE a desarrollar en ella proyectos que, como el del Bosque Romano, pretenden compatibilizar el respeto al medio ambiente con los trabajos arqueológicos y las visitas al yacimiento.