Decenas de ladrones arrepentidos devuelven a Pompeya piezas robadas

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Interior de una domus en PompeyaEn los últimos meses se está produciendo en Pompeya un fenómeno que ha sorprendido a los responsables del yacimiento. Decenas de turistas que, durante su paso por la ciudad, se habían convertido en expoliadores ocasionales, llevándose uno o varios fragmentos de casas u otras piezas, están devolviendo de forma voluntaria todos los objetos robados, generalmente acompañándolos de una carta de disculpa en la que manifiestan su arrepentimiento. Massimo Osanna, director del yacimiento, habla incluso de cientos de piezas recuperadas gracias a este sistema. ¿A qué se debe esta avalancha de devoluciones y cartas de disculpa? Aunque no hay un factor único que explique este fenómeno, las autoridades italianas lo achacan a una mayor concienciación con la protección del patrimonio en general y de Pompeya en particular. Las constantes noticias llegadas a la prensa en los últimos meses acerca del lamentable estado en el que se encuentra la ciudad del Vesubio y la incapacidad del gobierno italiano para conservarlo de una manera digna, han podido incidir en que la gente cobre una conciencia de la que antes carecía. Algunos casos son especialmente significativos, como el de la una mujer canadiense que había robado un fragmento de muro durante su luna de miel, hace más de cincuenta años, y se ha decidido ahora a su devolución, mostrándose desolada por su comportamiento de juventud.

Alessandro Pintucci, presidente de la Federación Italiana de Arqueólogos, ha recibido esta noticia con gran alegría, pero también como una ocasión para la crítica. Si tantas piezas se están devolviendo es, desde su punto de vista, porque el número de robos en las últimas décadas ha sido disparatadamente alto. Ni los responsables del yacimiento ni las autoridades italianas han estado nunca a la altura de la responsabilidad que requiere cuidar de un enclave de la magnitud de Pompeya, un lugar en el que, si cualquier turista podía hacerse con un trozo de muro romano como recuerdo, podemos imaginar la facilidad con la que han operado los expoliadores profesionales. Para Pintucci estas devoluciones han de ser interpretadas como una nueva oportunidad para hacer las cosas bien, especialmente en un momento en el que está muy reciente la amenaza de la UNESCO de eliminar Pompeya de la lista de yacimientos considerados patrimonio de la humanidad por su pésimo estado de conservación.

Fuente: The Local

Vista general del panorama de Pompeya

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