Las lucernas constituyen una parte fascinante de los materiales arqueológicos que se encuentran en los yacimientos romanos. Estos instrumentos empleados para iluminar las casas y otros edificios presentan una gran cantidad de tipologías, materiales y decoración, y son una muestra de los gustos de la población romana a lo largo de los siglos. Desde los más humildes, que hacían uso de simples lucernas de barro con decoración muy simple, a las casas nobles, que empleaban lucernas de materiales lujosos decorados con escenas complejas y con formas suntuosas, no había casa en el Imperio que no tuviera al menos uno de estos objetos.
La última lucerna romana que los arqueólogos han encontrado ha aparecido en la localidad holandesa de Cuijk, en la provincia de Bravante. El diseño de la lucerna es muy interesante, ya que está modelada como si fuera una máscara de teatro griego, con una expresión grotesca de enorme boca y rasgos exagerados que recuerdan a los de un sátiro, criatura muy ligada con los orígenes del teatro en Grecia.
La lucerna se ha datado en el siglo II d.C., un momento en el que esta región del norte de Europa ya estaba muy romanizada y los usos y costumbres de las civilizaciones clásicas muy arraigadas entre la población. De hecho, esta lucerna muestra la enorme influencia que el mundo del teatro griego tenía en otros aspectos de la vida cotidiana, hasta el punto de elegir sus motivos decorativos para diseñar las lucernas.
La lucerna se ha encontrado en una necrópolis de la que fuera la antigua ciudad de Ceuclum, una de las principales urbes de los bátavos, comunidad germana aliada con Roma desde los primeros tiempos de la conquista de las Galias. De momento esta necrópolis solo ha sido excavada en un porcentaje muy pequeño, ya que está cubierta en su mayor parte por modernas carreteras y edificios. Las escasas tumbas que se han podido excavar han ofrecido a los especialistas gran cantidad de objetos como la lucerna teatral que permiten reconstruir con detalle la vida de los habitantes de la región en el siglo II d.C.