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El gobierno italiano, qua tras las amenazas de la UNESCO de retirar a Pompeya su estatus de Patrimonio de la Humanidad, ha reaccionado con gran energía para cambiar el rumbo de sus políticas culturales, ha decidido dar un paso en la protección del patrimonio arqueológico y cultural. Conscientes de que la amenaza que pende sobre el patrimonio común en los últimos tiempos en mayor que nunca, han decidido colaborar con las Naciones Unidas para crear un nuevo cuerpo de soldados de élite entrenados para defender y restaurar los daños que tanto la guerra como las catástrofes naturales pudieran causar en el patrimonio. Son los Cascos Azules de la Cultura.
El nuevo cuerpo, que por el momento sólo contará con efectivos italianos, militar será presentado a lo largo de esta semana en las Termas de Diocleciano, en Roma, en un acto al que asistirán altos cargos del gobierno de Italia así como responsables de diversos organismos de la ONU. Aunque aún no se han desvelado detalles, se sabe que tendrán su sede principal en Turín, donde sus hombres recibirán un entrenamiento especial en operaciones sobre el terreno y en temas relacionados con el arte y la arqueología. Parece ser que este cuerpo no intervendrá directamente en los frentes de guerra, sino que su papel llegará cuando el conflicto haya sido sofocado, para evaluar y reparar los daños causados en el patrimonio así como para informar de las posibilidades de restauración de dichos daños a las autoridades locales.