La ciudad de Alejandría fue, desde poco después de su fundación por Alejandro Magno, una de las urbes más importantes del Mediterráneo gracias a su privilegiada ubicación en las costas de Egipto. Para facilitar la llegada de barcos comerciantes de otros puntos, Ptolomeo I, primer rey de la dinastía de los Lágidas, mandó construir en la isla de Faros, frente a la ciudad, una inmensa torre en cuya parte superior ardía una hoguera que guiaba a los navegantes. El edificio no tardó en tomar el nombre de la isla y pasó a conocerse como el Faro de Alejandría, una construcción que pasó a la historia como una de las siete maravillas de la antigüedad. Con sus más de ciento treinta metros de altura, este edificio sobrevivió hasta que los terremotos acabaron con él en el siglo XIV y sus restos fueron empleados para diversas construcciones.
Pese a que la búsqueda de los restos del Faro ha sido una obsesión de los arqueólogos, y de no pocos saqueadores, a lo largo del tiempo, todavía siguen saliendo a la luz fragmentos que pertenecieron a su estructura y que quedaron sumergidos en las aguas.
A comienzos de este verano se ha realizado uno de los hallazgos más espectaculares relacionados con el Faro de Alejandría: nada menos que veintidós bloques de piedra colosales sacados a la luz por un equipo de arqueólogos franceses y egipcios bajo la dirección de la doctora Isabelle Hairy, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Los primeros análisis han concluido que algunos de estos grandes bloques pudieron pertenecer a la puerta de entrada del Faro mientras otros pudieron formar parte de uno de los pilonos que había frente al edificio.
Con estos nuevos materiales son ya más de cien los bloques de piedra sacados de las aguas que en su día formaron parte de la estructura del Faro de Alejandría. Tras ser limpiados, estos bloques son escaneados en detalle para contribuir con ello a la construcción digital de un Faro que pretende ser una réplica tan exacta como sea posible de la obra levantada en tiempos de Ptolomeo I.
Estos trabajos se han realizado dentro del marco del programa Pharos, que ha unido a un equipo de especialistas de diversas ramas con el objetivo de mejorar nuestro conocimiento acerca del Faro de Alejandría y que además de estos hallazgos y estudios se está encargando de producir un documental que llevará al gran público sus conclusiones.