Tal y como informamos la pasada semana, el Palacio Pasha, sede del principal museo arqueológico de Gaza, fue destruido de forma sistemática por las bombas israelíes al tiempo que los saqueadores se llevaban la mayor parte de unas colecciones que abarcaban desde el Neolítico hasta la Edad Media, pasando por los tiempos de dominación helenística, romana y bizantina. De este modo, la práctica totalidad de las colecciones ha quedado o bien destruida bajo los escombros o perdida y posiblemente fuera de Gaza y camino de alguna colección privada.
Con el supuesto fin de la guerra, un grupo de arqueólogos y trabajadores gazatíes e internacionales se ha puesto manos a la obra para intentar restaurar lo que queda del edificio del Palacio Pasha y rescatar entre las ruinas las piezas de valor que se hayan podido librar del saqueo. El principal objetivo de estos primeros trabajos es apuntalar lo que queda del edificio para evitar que se venga abajo por completo.
Pese a lo loable del esfuerzo, las imágenes que han compartido los medios de comunicación resultan poco alentadoras, ya que muestran a un puñado de hombres trabajando junto a toneladas de escombros, sin ayuda de maquinaria de ningún tipo y haciendo uso de sus manos. En estas mismas imágenes se aprecia el panorama que rodea al Palacio Pasha, un paisaje de destrucción completa de lo que antaño fuera una ciudad viva y operativa.
En estas mismas imágenes en las que se ve a los arqueólogos trabajando y recopilando pequeños fragmentos de cerámica para su rescate y clasificación pueden escucharse con total claridad los zumbidos de los drones israelíes que sobrevuelan todavía hoy la ciudad de Gaza.