La Vía Apia fue una de las principales carreteras construidas por Roma en su historia y la responsable de unir la Urbe con las ciudades del sur del Lacio y con la Campania. Durante siglos fue una de sus más importantes vías de comunicación, y en hoy en día se ha convertido en toda una atracción turística gracias a los tramos de la misma que se han acondicionado para su visita y a la belleza de los paisajes que pueden verse en su entorno.
Pero la Vía Apia sigue siendo además un enorme yacimiento arqueológico que sigue ofreciendo interesantes hallazgos a los especialistas que investigan en él. El último ha tenido lugar en uno de los primeros tramos de la carretera, junto a las llamadas Murallas Aurelianas. Dentro del proyecto Appia Antica 39, un equipo dirigido por la arqueóloga Rachele Dubbini, de la Universidad de Ferrara, han sacado a la luz lo que parece ser una necrópolis de época imperial junto con restos de mosaicos, uno de ellos en buen estado de conservación.
Estos mosaicos adornaban en su momento los suelos de este espacio funerario, lo que indica que estamos ante una necrópolis de un cierto nivel económico. El mosaico mejor conservado muestra una escena realizada en teselas blancas y negras con hojas de parra y un magnífico pavo real, símbolo asocado habitualmente a la diosa Juno, en medio de la escena.
Encontrar necrópolis junto a las principales carreteras es algo habitual en el mundo romano, ya que, al estar prohibido que se realizaran incineraciones o inhumaciones dentro de la ciudad, estas se llevaban a las zonas exteriores, y los lados de los caminos eran un lugar especialmente buscado para ello. De hecho, son muchas las inscripciones funerarias que incluyen llamamientos a los viajeros que caminaban por estas carreteras, para que se detuvieran a honrar durante unos instantes a los muertos que allí descansaban.
El proyecto Appia Antica 39 pretende hacer una investigación multidisciplinar de lo que fue la Vía Apia a lo largo de los siglos, poniendo el foco en las actividades cotidianas que en ella se realizaban. Sus responsables, de hecho, tienen la esperanza de encontrar los restos del santuario de Marte Gradivo, que según las fuentes se encontraba en la las inmediaciones del espacio que están excavando en la actualidad.