A pesar de ser colonias fundadas por las ciudades de la Hélade para dar salida a sus excesos de población en época arcaica, las urbes del sur de Italia, región conocida como la Magna Grecia, y de Sicilia no tardaron en superar a sus metrópolis en prosperidad económica y magnificencia de sus construcciones. Cada hallazgo que los arqueólogos realizan en estas ciudades antiguas demuestra hasta qué punto llegaron a tener un desarrollo urbanístico complejo y avanzado. Esto supuso que también las ciudades itálicas y sículas con las que los colonos griegos compartieron espacio, y con los que en ocasiones llegaron a fusionarse, también copiaron muchas de sus estructuras y tipologías urbanas.
El último gran hallazgo que se ha realizado en este sentido ha tenido lugar en la ciudad siciliana de Segesta. Allí, en el contexto de la llamada Casa del Navarca, los arqueólogos de la Universidad de Ginebra han encontrado resto de lo que parece haber sido un sofisticado sistema de conducción de las aguas por medio de canales y cisternas. Esta estructura urbana proporcionaba agua fresca de forma constante a las fuentes públicas y a algunos hogares privilegiados que podían engancharse a la red. Los canales y las cisternas pudieron estar en uso desde el siglo V a.C. hasta bien entrado el Imperio Romano, periodo en el cual recibió grandes privilegios por parte de Roma.
Segesta fue una ciudad siciliana que a pesar de sus constantes conflictos con las colonias griegas de los alrededores supo mantener su poder y su independencia hasta la llegada de cartagineses primero y romanos después, potencias a las que supieron acercarse y beneficiarse de su hegemonía. Pese a que algunos de los restos de la Segesta antigua son espectaculares, como su famoso templo dórico inacabado o el teatro, es muy poco lo que se sabe de la estructura urbana de la ciudad, por lo que hallazgos como el de estos canales y cisternas ofrecen una información muy valiosa para saber cómo era l vida en este lugar.