"Sexo, desnudo y erotismo" en Mérida

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Sala principal del Museo Nacional de Arte Romano de MéridaA ningún aficionado al mundo clásico se le escapa el hecho de que la visión de la sexualidad que tenían los antiguos griegos y romanos difiere profundamente de la desarrollada posteriormente de la mano de la tradición judeocristiana. Frente a la idea de que el cuerpo es un elemento sucio y perecedero al que hay que mortificar y ocultar en favor del cuidado del alma, eterna e inmortal, griegos y romanos consideraban el cuerpo y su belleza como algo esencial en su cultura, como un elemento integral del ser humano. La sexualidad no era vista como algo que había que controlar y esconder, sino de una forma mucho más abierta y libre de represiones. No es de extrañar que en el mundo griego y romano la sexualidad parezca invadirlo todo. El arte está sexualizado al máximo; la mitología rezuma sexualidad por todos sus poros. La literatura antigua tiene un componente sexual indudable. Incluso facetas como la magia y los cultos religiosos tenían en el sexo un componente esencial de sus prácticas. Lo primero que sorprende al visitante que llega a Pompeya es la gran cantidad de casas interpretadas como prostíbulos que se han excavado en esta ciudad de tamaño medio. ¿Cuántas casas de lenocinio habría en Roma, una ciudad muchas veces más grande y populosa que Pompeya? Por supuesto, las relaciones sexuales se regían en el mundo clásico por otras normas distintas de las impuestas por la tradición judeocristiana. Frente a la idea de una heterosexualidad normativa y excluyente, griegos y romanos, acda uno a su forma y con sus restricciones, consideraban la bisexualidad y la homosexualidad como prácticas perfectamente naturales y, en ocasiones, incluso deseables. Entender Grecia y Roma, en definitiva, pasa por entender su sexualidad.

Por este motivo, el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida ha inaugurado recientemente una exposición bajo el título "Sexo, desnudo y erotismo", que gira en torno a las diversas facetas de la sexualidad en la antigua Roma. Con un número no muy elevado de piezas, en torno a treinta, los responsables del Museo han conseguido organizar una interesante muestra que permite al visitante hacerse una idea de cómo era la vida sexual de los antiguos habitantes de Emérita Augusta. Todos los objetos expuestos proceden de las excavaciones en la propia Mérida, lo cual es una muestra de la riqueza patrimonial que encierra el Museo de Arte Romano. En las diversas salas se pueden observar esculturas, inscripciones y grabados que ofrecen un panorama de la relación de los romanos con la desnudez, masculina y femenina, así como con diversas prácticas y posturas sexuales poco ortodoxas, como la zoofilia o la penetración anal. Mención aparte merece el sexo de los dioses, entre ellos o con los mortales, pues las divinidades, como seres superiores, estaban libres de las restricciones que ataban a los humanos, y poseían una sexualidad totalmente libre. Otro de los elementos que abundan en la exposición son los falos, elaborados en diversos soportes y con distintos significados. El pene masculino no sólo tenía connotaciones sexuales, era también un frecuente símbolo de poder y dominación, por lo que se utilizaba en todo tipo de objetos mágicos y amuletos que, por norma general, tenían la función de proteger al individuo que lo portaba o el lugar donde estaba emplazado.

"Sexo, desnudo y erotismo" es una excusa perfecta para volver a visitar el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, y puede ser el inicio de una jornada de turismo que no puede pasar por alto los grandes yacimientos arqueológicos de la ciudad, como el del teatro o el circo.

Más información en la web del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida

Muestra de la exposición "Sexo, desnudo y erotismo"

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