El acueducto de Ferreres, también conocido como Puente del Diablo, es uno de los principales monumentos romanos de la provincia de Tarragona. Fue levantado a finales del siglo I a.C. por orden del emperador Augusto para mejorar el aprovisionamiento de agua de la ciudad de Tarraco, la que era la capital de la Hispania Citerior y una de las urbes más pobladas de la Península Ibérica por aquel entonces. A pesar de contar con dos milenios de historia a sus espaldas, el Acueducto de Ferreres se encuentra en buen estado de conservación, lo que llevó a que fuera declarado monumento nacional en 1905.
Con el objetivo de mejorar su conservación y asegurar que no se produce ningún deterioro, el Ayuntamiento de Tarragona ha aprobado un proyecto, dotado con cien mil euros, que limitará los accesos y buscará una protección integral no solo del monumento sino también de su entorno natural. Para ello, se crearán dos itinerarios de diferente longitud, partiendo ambos del aparcamiento y delimitados por barandillas que impedirán la libre circulación y mejorarán no solo la protección del espacio sino también la seguridad de los visitantes. El resto de caminos que hoy están abiertos y se usan con frecuencia de forma desordenada serán cerrados y el acceso quedará prohibido. Hasta el momento, la zona era de acceso totalmente libre, lo cual sumado al incremento del número de visitantes que se experimenta año tras año comenzaba a convertirse en una amenaza para la sostenibilidad de este espacio de tanta importancia cultural y medioambiental.
Dentro del presupuesto también está previsto dedicar una parte a la reforestación y la sustitución de algunos de los ejemplares de pino blanco por encinas, un árbol más resistente y autóctono.
El proyecto ha salido a licitación y se espera que en los próximos meses se conceda a alguna empresa privada para que comiencen los trabajos de cara a que estén listos a mediados del año 2026.