Las olas de calor que azotan Europa en los últimos veranos están empezando a convertirse en un serio problema tanto para la conservación del patrimonio como para el correcto disfrute por locales y turistas. Si hace unos días fueron los incendios los que se cebaron con los espacios de las Medulas y el yacimiento arqueológico de Itálica, en esta ocasión le ha tocado el turno al Museo Nacional de Arte Romano de Mérida de verse afectado por estas condiciones climáticas extremas.
El pasado 14 de agosto, los responsables del mayor museo de historia romana de España anunciaron el cierre temporal de la segunda planta del edificio por motivo de la temperatura elevada que se estaba alcanzando en sus salas. Esta medida no solo se ha tomado para proteger a los visitantes, sino también a los trabajadores, que deben permanecer largas horas en las salas. Además del cierre de la planta superior también se han cancelado algunas de las actividades celebradas en el museo por parte de profesionales y voluntarios. Días después de la toma de estas decisiones, la planta superior del museo sigue cerrada a los visitantes.
La región de Mérida, en el corazón de Extremadura, es una de las que más afectadas se están viendo por estas olas de calor estival de frecuencia y duración creciente en los últimos años. En algunas zonas del valle del Guadiana se están alcanzando y superando los 44 grados en algunos momentos de la tarde, una temperatura que supone un riesgo en caso de permanecer al sol o hacer alguna actividad física.
El Museo de Arte Romano de Mérida ya fue objeto hace unos años de una serie de reformas para mejorar su climatización, con un gasto que superó el millón de euros pero que no ha sido bastante para hacer frente a este episodio de calor extremo. Estas obras fueron necesarias ya que el verano es precisamente uno de los momentos de más afluencia de visitantes al museo, coincidiendo con la celebración del Festival de Teatro Clásico de Mérida que atrae cada día a centenares de personas a la ciudad extremeña.