Indignación en las redes por el acto de un turista en el templo de Apolo en Naxos

Un fotógrafo local de Naxos compartió en sus redes sociales la imagen de un turista levantando una losa de mármol del templo de Apolo en Naxos y desató la indignación
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Turista levantando una piedra del templo de Apolo en Naxos
Luis Manuel López | Mié, 30 Jul 2025 - 11:41
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El fenómeno de la masificación turística y los problemas derivados del mal comportamiento de algunos visitantes está golpeando a Grecia con especial dureza. La Hélade tiene una oferta turística que puede atraer a perfiles de visitantes muy diversos, ya que además de contar con uno de los patrimonios arqueológicos más ricos de todo el mundo, también goza de paisajes maravillosos y playas de aguas cristalinas que llaman a aquellos que no tienen interés alguno por conocer el pasado de la región. Esto supone que en un mismo espacio pueden convivir las personas que legítimamente desean ver de primera mano los escenarios que fueron cuna de la civilización occidental con otros que simplemente entienden la visita a un yacimiento arqueológico como complemento a unos cuantos días de sol y playa. 

Es cuando estos visitantes rompen con todas las reglas de respeto al patrimonio cuando surgen los problemas. El último clamor contra estas situaciones ha surgido cuando un fotógrafo de la isla de Naxos, Kiriakos Boulamatsis, ha publicado en sus redes sociales la imagen de un turista anónimo levantando sobre su cabeza una enorme placa de mármol perteneciente al antiguo templo de Apolo conocido en Grecia como Portara por la gran puerta de piedra que se conserva del recinto. El fotógrafo acompañó la imagen con un texto en el que denunciaba que este tipo de actitudes estaban lejos de ser algo aislado, y que era muy habitual ver en este espacio arqueológico a turistas moviendo piedras de sitio e incluso llevándose algunas de recuerdo ante la escasa seguridad de la que goza el yacimiento. 

La imagen no tardó en hacerse viral en las redes sociales y fueron muchos, especialmente ciudadanos griegos, los que se unieron al llamamiento a las autoridades de Naxos y a los responsables del Ministerio de Cultura para que intervinieran en el asunto y dieran a este yacimiento el valor y la protección que se merecen. 

El gran problema que tiene Grecia en estos asuntos es que la enorme cantidad de yacimientos arqueológicos que tiene que gestionar hace muy difícil que puedan dedicarse fondos suficientes a la protección de todos ellos, motivo por el cual las partidas presupuestarias suelen dedicarse a los espacios más importantes, mientras otros secundarios quedan al amparo de las posibilidades regionales o municipales. A esto se suma la tendencia consolidada desde hace años entre los turistas de buscar siempre fotos llamativas y capaces de generarles la atención de las redes sociales, búsqueda en la cual no reparan ni en límites éticos ni legales. 

El templo de Apolo en Naxos se empezó a construir en tiempos del tirano Lígdamis, que aspiró a construir un enorme santuario que rivalizara con los de la Grecia continental. La caída del tirano hizo que el templo quedara inacabado hasta que en la Edad Media se construyó una iglesia en el recinto. De hecho, la vinculación con el dios Apolo es meramente especulativa, ya que durante mucho tiempo se dijo también que estaba dedicado al dios Dioniso ya que fue en este punto donde el dios del vino encontró a Ariadna después de ser abandonada por el héroe Teseo en su regreso de Creta.  

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Portara en el templo de Apolo en Naxos